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31/1/19

La autora del mes: Virginia Woolf


No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.
¡Hola a tod@s! Con motivo del 137 aniversario de la gran Virginia Woolf, voy a recuperar esta sección y a nombrar a nuestra querida Virginia Woolf autora del mes, un honor que, como bien sabréis, se tiene más que merecido por su valentía, su carácter rompedor y porque fue una luchadora durante toda su vida.
Adeline Virginia Stephen, más conocida como Virginia Woolf, nació en el Londres de 1882 en el seno de una familia acomodada y de lo más intelectual y artística que os podáis imaginar. Su padre era ensayista, historiador, novelista y biógrafo. Todo un hombre de letras, vaya, y su madre era una mujer guapísima que trabajaba como modelo de los pintores prerrafaelitas (una Gisele Bündchen de la época). Ambos habían estado casados y habían enviudado, por lo que, como os podéis imaginar, la casa era una algarabía de niños correteando por todas partes. 
Virginia no fue al colegio (esto es lo que más gracia me hace de la mayoría de intelectuales de la época victoriana, que ninguno fue al colegio), sino que fue educada por su padre en casa. En cualquier caso, cuando tu humilde morada es frecuentada por autores de la talla de  Thomas Hardy o Henry James, ¿quién necesita ir al colegio? 
Empiezo a desear un lenguaje parco como el que usan los amantes, palabras rotas, palabras quebradas, como el roce de las pisadas en la acera, palabras de una sílaba como las que usan los niños cuando entran en un cuarto donde su madre está cosiendo y cogen del suelo una hebra de lana blanca, una pluma, o un retal de chintz. Necesito un aullido, un grito.
Durante toda su vida, Virginia estuvo asolada por el cuervo negro de la depresión. No se sabe muy bien si fue exactamente depresión o si fueron ataques provocados por la bipolaridad, y se especula con que pudieron estar generados por los constantes abusos sexuales a los que fue sometida, junto con su hermana Vanessa, por sus dos hermanastros, algo que la propia Virginia reconoció en sus escritos. El caso es que los constantes cambios de humor de Virginia eran una tortura para ella. El primer ataque 'tocho' lo tuvo a los 13 años, tras la muerte de su madre, y el segundo, en 1905, cuando falleció su padre. Tuvo que ser ingresada en un sanatorio. 
Tras la muerte de sus padres, se instaló junto a su hermana Vanessa (la persona en quién más confiaba y a quién más quería) y otros hermanos en el barrio londinense de Bloomsbury, donde entró en contacto con un enorme círculo de intelectuales que marcó un punto de inflexión en la literatura del s.XX. Allí conoció a Leonard Woolf, que se convertiría en su marido, y aprovechó también para trolear a la Armada Británica y echarse unas risas.



Por si no lo sabíais, Virginia Woolf era bisexual. Cuando conoció a Vita Sackville-West (juntas en la foto de arriba ⬆) se enamoró de ella profundamente y sostuvieron una relación (primero de amantes y luego de amigas), que duraría hasta el final de su vida. Vita era una lesbiana declarada casada con un homosexual declarado y juntas tuvieron un affair de lo más intenso. Además, Virginia estuvo con muchísimas otras mujeres otras mujeres a lo largo de su vida, al haberse criado en un ambiente de absoluta libertad y relacionarse en un ambiente en el que la libertad sexual era patente (el círculo de Bloomsbury era como el GH de la época victoriana). Por si os lo estáis preguntando, sí, Leonard lo sabía (tampoco es que Virginia pusiese mucho énfasis en esconderlo). No, no le importaba. 
Finalmente, el 28 de marzo de 1941, en plena Guerra Mundial, Virginia se suicidó llenándose los bolsillos de su abrigo de piedras y metiéndose al río. Su enfermedad, la guerra, el temor a Hitler (estaba en su lista negra puesto que ella tenía un marcado carácter antifascista y Leonard era judío) pudieron con ella. Sin embargo, legó al mundo (y en especial a las mujeres) una herencia incalculable: Sus ansias de libertad. 
Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre, el doble de su tamaño natural

Una vida de altibajos

La vida de Virginia, a pesar de lo que uno podría pensar sabiendo que nació en una familia acomodada y pudo dedicarse a lo que más le gustaba, fue trágica. Incomprendida por casi todos (porque por aquella época, desgraciadamente, las enfermedades mentales no eran mucho mejor aceptadas de lo que lo son hoy en día), habiendo vivido años de abusos sexuales, bisexual, mujer, y amante de la libertad en una sociedad tan rígida y encorsetada como lo fue la época victoriana, Virginia tenía todas las papeletas para acabar bastante mal. Y, pese a todo, fue una mujer valiente que luchó contra viento y marear para salir ahí, triunfar y alzarse como referente en la literatura del s. XX. Porque ella tenía ese poder de transformar todo lo que tocaba. 


Virginia era débil, insegura, con una increíble necesidad de afecto, dura consigo misma y con quienes la rodeaban y rodeada de un halo de misterio. Pero también era sagaz, mordaz, terriblemente inteligente, divertida y decidida. Era una mujer muy muy complicada, que escribía más bien para desahogarse y para liberarse que para realmente entrar en el salón de la fama. Y, sin embargo, consiguió ambas cosas. 
Yo me aventuraría a pensar que el 'Anónimo', quien escribiera tantos poemas sin firmarlos, fue a menudo una mujer.
Creo que es precisamente porque sus obras son tan sinceras, tan ancladas a su propia realidad, por lo que es imposible que al leerlas no te trastoque algo. Orlando fue escrita como un regalo a Vita, quién la consideró como «la carta de amor más larga y encantadora en la historia de la literatura». Y resulta fácil encontrar el carácter de la autora, su bisexualidad que sin duda ha sido clave para que muchas otras personas que vinieron después de ella puedan encontrarse a sí mismas, su soledad, sus miedos... Todo está ahí, a la vista de todo el mundo porque esa era su manera de cambiar el mundo. Experimentar, cambiar, rehacer, rediseñar. Tal vez, lo único que necesitaba Virginia, era cambiar el mundo para que el mundo la entendiese. 

1/4/18

La autora del mes: Angelika Schrobsdorff


¡Hola a tod@s! Con un pelín de retraso hoy os traigo la autora del mes, una mujer que, sin duda, fue mi Gran Descubrimiento de Marzo. Se trata de la alemana Angelika Schrobsdorff, cuya obra Tú no eres como otras madres me dejó requeteimpactada. 
Angelika nació en Fritzburgo en 1927 y murió en 2016. Fue la menor de una familia judeo-alemana de tres hijos. Emigró a Sofía junto con su madre y su hermana Bettina en 1939 y, al terminar la guerra, se casó con el célebre cineasta Claude Lanzmann. Aunque alcazó la fama gracias al escándalo que produjo la publicación de Hombres, su primera novela, ha firmado diez novelas y dos libros de cuentos, algunos incluso han contado con la colaboración de grandes nombres como Die Reise nach Sofia, con prólogo de Simone de Beauvoir. 

Aciertos y errores

He elegido a Angelika como la autora del mes porque me conmovió lo sincera que es la novela Tú no eres como otras madres. Creo que el mero acto de escritura de este libro fue para ella casi como una especie de redención, un mea culpa que emociona a medida que uno va a avanzando en la lectura. Como ya os dije en la reseña, me gustó mucho que el libro se alejase de los 'topicazos' nazis y ofreciese una visión tan personal de la II Guerra Mundial y del nazismo. 
Estaba ante una mujer con instinto femenino y capacidad intelectual varonil, una combinación que, moviéndose en los círculos reaccionarios de la alta burguesía en que se movía, todavía no había visto
Tú no eres como otras madres
Angelika, de niña, con su gato Peter
La sinceridad de esta mujer es pasmosa, de verdad. Creo que a veces, es complicado asumir nuestros propios errores, y acabamos justificándolos de las maneras más estrambóticas, especialmente si éstos tuvieron lugar hace mucho años. Pero Angelika no hace eso, sino todo lo contrario. La autora se convierte en Tú no eres como otras madres en arqueóloga de su propia vida, y la diseca hasta tal punto que, es capaz de aunar la objetividad más rabiosa con la sinceridad más desgarradora. Esa es una de las cosas que hacen tan especial al libro, el hecho de que es una mezcla de dos cosas que son increíblemente difíciles de lograr. 
Todavía recuerdo que estaba inclinada ante el gramófono y que me disponía a cambiar el disco. Cuando entró el capitán de corbeta Wahl me quedé inmóvil, con el disco a media altura. Así lo mantuve durante varios segundos. El hombre que acababa de entrar, con su elegante uniforme azul oscuro, me recordaba a mi padre de forma casi dolorosa. Era de imponente estatura, solemne, varonil. Tenía un rostro bien formado y amable, ojos azules y un pelo rubio ceniciento. Su leve y distinguida sonrisa era la de papá, así como su mirada tranquila y lejana.
Hombres
No sé si a vosotr@s os pasa, pero una de las cosas con las que más disfruto cuando leo es cuando la historia que estoy leyendo es una historia real (el salseo) y lo sé no porque lo ponga en la contraportada del libro, sino porque la narración es tan exacta, que no puede sino haber ocurrido de verdad. Este tipo de novelas, para mi, tienen un poso que las hace especiales, un grado de detalle y una cantidad de información que solamente se puede captar si un@ lee entre líneas, que el acto de leer se convierte (aún más) en un maravilloso viaje en el tiempo. Y esto es lo que consigue Schrobsdorff con sus novelas, crear un sentimiento que va más allá de las palabras, inspirar, hacer pensar, mover, en definitiva, algo dentro del corazón de l@s lector@s.
—Seguro que tienes muchas amigas —continuó. Yo ya conocía esta frase y la odiaba. Todas las personas mayores se creen obligadas a utilizarla en sus conversaciones con las chicas jóvenes.
—No —respondí—. No tengo ninguna amiga.
Hombres
Angelika Schrobsdorff pertenece a ese selecto club de autoras que, una vez descubres, no puedes dejar de recomendar. En serio, es de esas escritoras de las que uno no puede dejar de hablar y que acaba recomendando a todo el mundo porque es una autora que tod@s deberíamos leer. Los libros de Angelika (aunque de momento solamente he leído Tú no eres como otras madres planeo conseguir pronto Hombres) invitan a ver el mundo de una manera diferente, a ponerse literalmente en su piel para poder entender cosas que de otra manera, nos sería imposible. Nos hace ver la vida desde el punto de vista de una niña difícil, que cometió errores por doquier, que también logró aciertos y que, en definitiva, peleó por ser ella misma y, sobre todo, por su supervivencia, como cualquier otro ser humano. Y que, al final de su vida, fue capaz de revisar toda su existencia, plasmarla sobre una hoja de papel tal cual fue y darla a conocer al munso ¿Y hay algo más maravilloso que eso?


¿Conocíais su historia? ¿Qué os ha parecido? ¡No olvidéis dejar un comentario! Un besote enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

3/3/18

El autor del mes: John Green


¡¡Hola a tod@s!! Como ya habéis podido adivinar, el autor de este mes es John Green, un autor al que tenía en muy mala estima y que ha terminado por sorprenderme increíblemente.
John Green nació en Indianápolis, aunque poco después de nacer su familia se mudó a Birmingham (Alabama). Estudió en un internado a las afueras de Birmingham y, posteriormente, se graduó en el Kenyon College con una doble licenciatura en Inglés y Estudios Religiosos. Tras graduarse en la universidad, trabajó en un hospital en Ohio, una experiencia que le llevó a interesarse por la escritura y le inspiró para crear Bajo la misma estrella.
Tras trabajar en varias revistas y medios literarios, su primera novela, Buscando Alaska, fue la que le lanzó a la fama, que se terminó de consolidar gracias a Bajo la misma estrella. En Buscando Alaska, Green se inspira en sus experiencias durante sus primeros años en el isnstituto y, gracias a su "mérito literario" ganó el premio Michael L. Printz, además de que fue nombrado uno de los mejores 10 libros para jóvenes adultos del año. Posteriormente publicó otras novelas como El teorema de Katherine o Ciudades de papel, que fueron añadiendo éxitos a su cada vez más reconocida carrera. En 2014 fue nombrado como una de las 100 personas más influyentes de la revista Time, a la par que las ventas de sus libros iban creciendo. Hoy en día combina la escritura con varios canales de YouTube, que lleva junto a su hermano.
Pero me faltaba valor, ella tenía novio, yo era torpe, ella era preciosa, yo era un aburrido sin remedio y ella era fascinante hasta el infinito. Así que regresé a mi habitación y caí sobre la litera inferior, pensando que si las personas fueran lluvia, yo sería llovizna y ella, un huracán.
Buscando Alaska
He elegido a John Green como el autor del mes porque me gusta que refleje problemas reales en sus libros. A veces parece que, para hacer una gran obra, uno tiene que crear una historia inbncreíble y trepidante y llena de acción, pero lo cierto es que la propia vida ya nos brinda historias increíbles. Me gusta que hable de gente que está en el instituto y que no tiene ni idea de la vida, y de gente que se está muriendo pero que eso no le impide amar. Creo que este tipo de historias tan sencillas pueden acabar siendo de lo más mágicas y, sobre todo, pueden acabar haciéndonos reflexionar sobre nosotros mismos.
Todas las células surgen de células. Toda célula nace de una célula anterior, que a su vez nació de otra célula anterior. La vida surge de la vida. La vida engendra vida que engendra vida que engendra vida que engendra vida.
Bajo la misma estrella
Si os dijera que Mil veces hasta siempre no me destrozó el corazón, os mentiría vilmente. Así que como soy una mentirosa horrible, prefiero deciros abiertamente que el principal motivo por el que John Green es el autor del mes es porque Mil veces hasta siempre me caló pero bien hondo, y creo que refleja muy bien la manera en la que las personas con ansiedad ven(vemos) el mundo. Me sentí muy identificada con Aza en muchísimas ocasiones, y creo que llegar a hacer eso es algo muy pero que muy complicado, sobre todo debido a lo estigmatizadas que están las enfermedades mentales, y a lo mucho que le cuesta a la gente que las padece el tratar de vivir de una manera "normal". Enfermedades como el TOC, la ansiedad o la depresión son cosas que verdaderamente existen y las personas que las padecen no son 'débiles' o 'exageradas'. De hecho, a menudo ocurre que las personas que padecen trastornos de la ansiedad saben que muchas de las cosas que les asustan no deberían de asustarles en absoluto, pero no es un pensamiento voluntario. Creedme que si una persona con depresión no puede levantarse de la cama no está siendo 'un/a exagerado/a'. Realmente no puede levantarse de la cama y que venga alguien a decirle cosas como 'anímate' no hace sino empeorar las cosas. De verdad, las personas que sufren trastornos de la ansiedad no necesitan que venga alguien y les diga que se animen. Necesitan alguien que les apoye, les abrace, y les diga que  no pasa nada y que todo va a salir bien.
Preocuparse es la forma correcta de ver la vida. La vida es preocupante.
Mil veces hasta siempre
Leí por ahí (no sé si será verdad pero si alguien lo sabe que me lo confirme en los comentarios plis) que Green se había inspirado en su propia experiencia con el TOC para crear al personaje de Aza, y creo que gracias a eso, Aza resulta un personaje tan increíblemente real, precisamente porque la única manera de hacer que alguien entienda qué supone realmente este tipo de trastornos, es viviéndola en la piel de alguien que los padece, metiéndose bajo su piel. Eso es lo que hace John Green en Mil veces hasta siempre y, además, lo hace con un estilo impecable. Ya os he dicho que me vi muy reflejada en Aza, y entendí verdaderamente su dolor y, sobre todo, su miedo y su odio a si misma por ser 'la rara'. Creo que casi todo lo que una persona con trastornos de la ansiedad experimenta está recogido en ese libro, y eso es algo muy necesario para que de una vez la sociedad lo entienda. 
¿Cuál es la naturaleza de ser una persona? ¿Cuál es la mejor manera de ser una persona? ¿Cómo llegamos a ser y qué será de nosotros cuando ya no seamos? En pocas palabras: ¿Cuáles son las reglas de este juego y cuál es la mejor manera de jugarlo?
Buscando a Alaska
No he leído más libros aparte de Mil veces hasta siempre, pero sin duda, Green es un autor que mantendré en mi radar. El hecho de que sus historias no tengan necesariamente un final megafeliz y, sobre todo, que cuente historias normales sobre gente corriente, me ha enamorado por completo.

¿Y vosotr@s? ¿Habéis leído algo de John Green? ¿Os gusta? Un besazo enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

3/2/18

La autora del mes: Aranzazu Serrano Lorenzo


¡Hola a tod@s! Como bien habéis podido imaginar, la autora de diciembre no es ni más ni menos que Aranzazu Serrano Lorenzo, de cuya imaginación salió la obra de arte que es Neimhaim.
Aranzazu nació en Madrid en 1975 y es Licenciada en Periodismo, que combina con su pasión por la escritura. Ya con siete añitos escribió su primer cuento, con la ayuda del gran Alfredo Gómez Cerdá, y desde ese momento, fue imparable. A los quince años recibió el premio Pluma de Oro por Natus Pacis, un relato ambientado en el imperio romano, y a los 17 concluyó su primera novela El tiempo se acaba, una obra de ciencia ficción (otro género que, según ha contado en varias entrevistas, le encanta) sobre los viajes en el tiempo. 
Sin embargo, su gran obra fue Neimhain, que nació, literalmente (y como si de una premonición shakesperiana se tratase), del sueño de una noche de verano. Concretamente, del verano de 1993. Nada más despertar de ese místico sueño, Aranzazu, con apenas 18 años, empezó a crear Neimhaim, que se convirtió en su mundo y refugio particular. Apasionada por la cultura nórdica, Aranzazu se sumió en un proceso de inmersión que duró más de veinte años, durante los cuales los personajes y la historia fueron madurando con la propia autora. Y es que la novela está muy vinculada a la propia Aranzazu, hasta tal punto que muchas de sus aficiones y sus gustos están presentes en Neimhaim. La narración tan visual de La Guerra de las Galaxias, la prosa de Dune o la influencia de cómics como El estandarte del cuervo, además de su afición por los juegos de rol, el manga y, por supuesto, su pasión por la naturaleza se pueden encontrar fácilmente entre las páginas de Neimhaim. 
—Todos y cada uno de nosotros portamos una carga, pero tener con quien compartirla no tiene precio.
Neimhaim
He elegido a Aranzazu como autora del mes porque creo que es todo un ejemplo en el terreno de la fantasía en España. No solamente porque se haya atrevido a hacer una novela tan compleja en un terreno (sorpresa, sorpresa) dominado por hombres, sino porque me encantó la manera de subvertir los papeles que consiguió con Neimhaim. Lograr hacer una mujer fuerte y que es capaz de pelear contra hombres mucho más fieros que ella de igual a igual y, además, idearlo todo en una época en la que este tipo de mujeres no abundaban (por no decir que ni siquiera existían) en la cultura popular, es algo que, sin duda, todo el mundo debe de agradecerle.
Pero, además de crear una protagonista fuerte, he elegido a Aranzazu porque creo que es todo un ejemplo sobre lo que hace el tesón y el trabajo. Aunque no siempre tuvo la total confianza de su entorno, la autora siempre permaneció firme en sus creencias. Disfrutaba creando Neimhaim y no permitió que nadie le arrebatase su pequeño universo particular. Creo que esta confianza en sí misma es algo que ha de inspirar a todo aquel que tenga, ya no un sueño, sino tan solo una idea. La historia de Neimhaim nos enseña que algo tan simple como un sueño puede llegar a cambiarnos la vida, y que no es más valioso un trabajo porque se haga más rápido. Lo importante aquí es que el trabajo esté bien hecho, y si para ello uno ha de tomarse veinte años, pues bienvenidos sean.
Neimhaim nos enseña mucho más de lo que parece. Y creo que eso es más necesario que nunca, que las novelas de fantasía transmitan valores, que haya por dónde rascar más allá de la superficie, que nos hagan pensar sobre nuestros modos de vida y reflexionar. A pesar de que se trata de un género muy denostado, creo que la fantasía es un género maravilloso para hacernos pensar y, sobre todo, para transmitir ciertos valores.
—Esta lucha era estéril e inútil —insistió Saghan—. No debió tener lugar.
—Toda lucha forma parte de la naturaleza. La naturaleza en sí misma es una lucha, la lucha por sobrevivir.
Neimhaim
Admiro mucho a esta autora, tanto a nivel profesional como personal. Necesitamos muchas más autoras como Aranzazu en nuestro país, muchas más mujeres que demuestren a todo el mundo que somos capaces de hacer cosas maravillosas. Necesitamos más nombres de mujer en la fantasía española (que parece que todo se reduce a Laura Gallego, y no es verdad). Necesitamos que se haga fantasía para adultos que pueda leer cualquiera, lejos de clichés y de triángulos amorosos vacíos. Necesitamos autoras que sepan ver más allá, que ofrezcan una fantasía compleja, que nos haga pensar y reflexionar sobre nosotros mismos, de la misma manera que son necesarios también personajes que vayan madurando poco a poco, que es como ocurre en la vida. Y, además de todo eso, es necesario que haya muchas más mujeres que peleen por su sueño y que demuestren a todo el mundo que nosotras también podemos ser las guerreras de la historia. 

¿Qué opináis? ¿Conocíais a la autora? ¿Habéis leído Neimhaim? Un besazo enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

13/1/18

La autora del mes: Arundhati Roy


¡¡Hola a tod@s!! La autora de diciembre llega con un pelín de retraso porque, como ya os conté el pasado sábado, he dedicado la primera semana de enero a tomarme un mini respiro y hacer unos pequeños cambios en el blog. Pero no, no me he olvidado de la autora del mes, que además es una mujer de la que os he hablado mucho. La homenajeada de este diciembre es Arundhati Roy, escritora y activista india que obtuvo el Man Booker Prize de 1997 por su novela El dios de las pequeñas cosas (obra que os he recomendado y que seguiré recomendándoos hasta la saciedad).
¿Sabes lo que pasa cuando le haces daño a alguien? Cuando le haces daño a alguien, empieza a quererte menos. Eso es lo que pasa cuando dices palabras que ofenden. Haces que la gente te quiera un poco menos.
El dios de las pequeñas cosas
Aunque nació en Shillong, Arundhati pasó toda su juventud en Aymanam (lugar donde se ambienta El dios de las pequeñas cosas, de corte semi-autobiográfico) y después se trasladó a Delhi donde estudió arquitectura. Tras desempeñar una multitud de trabajos (como autora de guiones de televisión o incluso dar clases de aeróbic), el éxito, junto con la estabilidad económica, le llegó en 1996 con la publicación de El dios de las pequeñas cosas, obra por la cual recibió 500.000 libras en concepto de adelanto. La obra fue un éxito a nivel mundial y rápidamente se convirtió en todo un bestseller (vendió 6 millones de ejemplares en todo el mundo).
¿Cómo se puede aceptar que se mutile a cientos de personas en Cachemira? ¿Cómo se puede aceptar una sociedad que, desde hace miles de años, decidió que una parte de la población podía llamarse ‘intocable’? ¿Cómo se puede aceptar una sociedad que quema las casas de las poblaciones tribales y las expulsa de sus hogares en nombre del progreso?
Sin embargo, tras el apabullante éxito de esta obra, Arundhati se sumergió en un 'parón' de veinte años, durante los cuales dejó de escribir novela y publicó cuatro ensayos, y pasó a centrarse en su vocación de activista a favor del movimiento antiglobalización, el feminismo, el ecologismo, el pacifirmo y contra las armas nucleares, todos los cuales se reflejan en su última novela El ministerio de la felicidad suprema. 
Las personas -comunidades, castas, razas e incluso países- llevan sus trágicas historias y sus desgracias como trofeos o como acciones, para ser comprados y vendidos en el mercado libre.
El ministerio de la felicidad suprema
Para mi, las novelas de Arundhati son como pequeñas cápsulas de sabiduría. Y es que no solamente me fascina su estilo de escritura, sencillo y delicado pero a la vez con una fuerza y una sinceridad abrumadoras, sino que también muestran una cara distinta de la India de la que los occidentales estamos acostumbrados a ver. En mi humilde opinión, creo que a menudo tendemos a cometer el error de mostrar los países subdesarrollados o en vías de desarrollo (y en especial a la India) desde una perspectiva excesivamente paternalista y cayendo en ciertos tópicos que hacen más mal que bien. Sin embargo, las novelas de Arundhati muestran la verdadera cara de la sociedad India, a menudo mucho más injusta de la que los turistas extranjeros podemos llegar a ver. En sus novelas, Roy habla del fanatismo religioso, de la locura generalizada e institucionalizada que aparece en la India, de la injusticia, de la locura que supone el sistema de castas, de la dificultad para aceptar a las personas que se salen del patrón establecido, de la corrupción, de la violencia, de la resignación a la pobreza, de los sueños no cumplidos. Suena distinto a la imagen que vemos de las películas de la-gente-es-pobre-pero-más-felices-que-nosotros, de los bailes de Bollywood y de las bellas mujeres con sari ¿huh?

Sin embargo, no todo es negativo en sus novelas. También hay espacio para el amor, la fiesta, la felicidad, los abrazos, las risas, los besos, la esperanza y, en definitiva, la alegría de vivir. Esto es precisamente lo bonito de Arundhati, que en sus novelas las cosas no son ni blancas ni negras. Es más, ni tan siquiera son grises, sino que se mueven en una amplísima gama de colores que es, al final, la gama cromática que determina todas nuestras vidas.
Incluso luego, en las trece noches que siguieron a aquella, instintivamente se aferraron a las pequeñas cosas. Las grandes cosas siempre quedaban dentro. Sabían que no tenían adonde ir. No tenían nada. Ningún futuro. Así que se aferraron a las pequeñas cosas.
El dios de las pequeñas cosas.
He elegido a Arundhati porque creo que es una de esas autoras que, si todo el mundo leyese, la sociedad iría un poco mejor. Creo que Arundhati es una de esas autoras cuyas obras son capaces de removerle a uno algo por dentro, dejarnos pensando, hacer que veamos un problema desde una perspectiva que, hasta ahora nunca habíamos tenido en cuenta. Es capaz de ponerle cara y voz a problemas que normalmente están desnaturalizados y de los que se tiende a hablar en abstracto. Roy nos hace darnos cuenta de que todo aquello que nosotros vemos en las noticias, o leemos en los medios, tiene una cara y un rostro detrás, una personalidad y, sobre todo, una historia. Leer a Arundhati a veces es duro (no por su prosa, sino por lo que cuenta), pero a la vez supone todo un bálsamo para el alma. Nos da esperanza, nos enseña que nunca está todo perdido, que el pasado siempre vuelve y que lo importante no es lo que tengamos, sino si realmente vivimos tal y como nos gustaría. Porque, al final, es posible que acabemos heridos por culpa de amar o de haber amado, o incluso por haber vivido como desearíamos, pero, al final, de una u otra forma, el amor siempre vencerá al odio.

Y con esto solo queda despedirme. ¿Conocíais a la autora? ¿Habéis leído sus obras? ¡No olvidéis dejar un comentario! Un besote enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

30/11/17

La autora del mes: Jane Austen


¡¡Hola a tod@s!! Es fin de mes y, ¿que toca? ¡El prestigioso galardón al autor mensual que otorga el blog Creando Océanos! Este mes, tal y como suponíais, sin duda la galardonada es la señorita Jane Austen, una mujer adelantada a su tiempo en todos los sentidos. 
Austen nació en Hampsire, Inglaterra, y fue la séptima de los ocho hijos que el reverendo George Austen tuvo con su mujer, Cassandra. Jane y su hermana mayor, Cassandra, fueron las únicas mujeres de toda la progenie del matrimonio Austen, y fueron confidentes la una de la otra durante toda la vida. Aunque la educación que Jane recibió tampoco fue especialmente esmerada, sí que fue algo superior a la que la mayoría de las mujeres recibían por aquella época, ya que su padre, además de párroco, se dedicaba a tutelar a y educar a otros jóvenes para ganar un dinero extra, por lo que era un hombre instuido. Durante dos años fue alumna de un internado en Reading (lugar del que salió el internado de la señorita Goddard que aparece en Emma) pero, sobre todo, lo que marcó el punto de inflexión en la educación de Austen fue que aprovechó al máximo la extensa biblioteca que poseía su padre. Todos los Austen leían bastante, y muchos de los debates que se mantenían durante la época acerca de la novela y de la literatura se muestran en muchas de las obras de Jane.
Sólo estoy dispuesta a actuar de la manera más acorde, en mi opinión, con mi futura felicidad, sin tener en cuenta lo que usted o cualquier otra persona igualmente ajena a mí, piense.
Orgullo y prejuicio
Viniendo de una familia en la que tanto se valoraba la educación y la literatura, no es de extrañar que desde bien temprano se le despertase la vena creativa. De hecho, hay pruebas de que desde los 16 años, Austen ya tenía algunas obras hechas, escritas de una manera sencilla, alejándose de toda la ornamentación que tanto caracterizaba a los escritores de la época. De hecho, esto es precisamente uno de los aspectos que hace que la novela de Austen sea tan especial. Puesto que siempre vivió en el medio rural, alejada de las tendencias y del ambiente londinense, nunca llegó a conocer a ninguno de los escritores que admiraba y, por lo tanto, nunca llegó a tener siquiera oportunidad de verse influenciada por ellos. Y eso, precisamente, es lo que hace tan especial a nuestra galardonada. 
Jane Austen escribía sobre lo que vivía, sobre la realidad campestre que ella conocía de primera mano: la ilusión por los bailes, la obsesión de las mujeres por encontrar marido, el código de visitas... Todo ello, aunque nos parezca muy lejano, constituyó una realidad palpable durante mucho tiempo. Sí que es cierto que el retrato que Austen ofrece de la realidad campestre dista mucho de lo que realmente acaecía por aquella época (porque obviamente no todo era tan maravilloso como se muestra en sus novelas), pero sí que pienso que sus obras tienen una base real muy fuerte pero que, al mismo tiempo, sirven como vehículo para poder expresar sus propias opiniones, evitándose la censura a la que se vería claramente expuesta si manifestase cualquiera de estas opiniones en público. 
Cuanto más sé del mundo, más estoy convencida de que nunca veré un hombre a quien realmente pueda amar.
Los libros de Jane Austen siempre tienen dos lecturas: por un lado, la lectura más plana, la más 'obvia' de la historia, pero, por el otro lado, la historia 'transgresora', la que muestra al lector todas las incoherencias, todo el machismo y todo el sinsentido de la realidad en la que se veía rodeada. Las novelas de Austen suponen una crítica velada a la sociedad hechas de una manera maravillosamente inteligente, sutil al mismo tiempo que mordaz. Hay momentos en los que es inevitable soltar una carcajada, un sonoro JÁ, o quedarnos con la boca abierta ante la increíble fuerza de los personajes femeninos de la autora, que, estoy convencida, no abundarían demasiado en la época. 
Aparte de por todas estas razones, he elegido a Austen como autora del mes en homenaje a un gran talento de la literatura que, como muchos otros, su obra no tuvo todo el reconocimiento en vida que debía de tener. Muchas de sus obras pasaron sin pena ni gloria, escritas bajo seudónimo y despiadadamente criticadas por una sociedad machista en la que los hombres no fueron capaces (o se negaron) a reconocer que las protagonistas femeninas también podían tener voz y voto en las novelas, e inquietudes más allá de aquellas que tradicionalmente les otorgaba la sociedad que ellos mismos establecían. 
Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.
Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad está tan arraigada en las mentes de algunas de las familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de la de sus hijas. 
Igual que muchas otras personas, yo creo que Jane Austen fue una de las primeras mujeres feministas que han existido nunca, y que, tal vez por eso, a menudo se empeñaron en mantenerla silenciada. Sin embargo, su fortaleza, sus gran amor por la literatura, su creencia en la vida sencilla del campo, la completa y sincera adoración por su familia y su tenacidad, hicieron de ella una gran autora. No se casó, su gran amor en la vida fue la literatura y tuvo que ser una guerrera para poder salir adelante porque ni siquiera podía acudir ella misma a negociar con los editores, sino que era su hermano Henry el que se encargaba. Por no tener, no tenía ni una habitación en la que escribir, sino que, como bien cuenta Virginia Woolf en 'Una habitación propia', tras la muerte de su padre, cuando desaparecieron todos sus ingresos y se tuvo que trasladar a casa de uno de sus hermanos, Austen tenía que escribir en el salón, atenta al chirrido de la puerta para tener tiempo de guardar el manuscrito en cuanto alguien llegase.
Por todo ello, además de por haber hecho las delicias de cientos de miles de personas a lo largo de los siglos posteriores a su muerte con su prosa sencilla y delicada, por haber demostrado que, por muy dura que sea una situación o por muy arraigadas que estén unas ideas siempre pueden contradecirse, por haber inspirado a cientos de mujeres a lo largo de los años, por haber animado a Virginia Woolf a escribir 'Una habitación propia', por haberle dado una patada al machismo ya desde el s.XVIII y por habernos legado personajes increíbles, por todo ello, este mes, este preciado galardón se le concede a la señorita Jane Austen. 

¿Vosotros habéis leído algo de ella? ¿Qué opináis? ¿Conocíais sus obras? Un besazo y...

¡Hasta la próxima aventura!

2/11/17

La autora del mes: Chimamanda Ngozi Adichie


¡Hola a tod@s! Como soy bastante predecible (demasiado diría yo) y ya habréis podido imaginar, la autora de octubre no es otra que la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Nacida en la aldea nigeriana de Abba, Chimamanda fue la quinta hija del matrimonio compuesto por Grace Ifeoma y James Nwoye Adichie, ambos de etnia igbo. Desde pequeñita estuvo muy vinculada al ambiente universitario, ya que tanto su madre como su padre trabajaban en la Universidad de Nigeria. Aunque durante un año y medio estudió medicina y farmacia en la Universidad de Nigeria, enseguida marchó a Estados Unidos con una beca para estudiar ciencias políticas en la Universidad de Drexler, en Filadelfia, aunque se trasladó a la Eastern Connecticut State University para estar más cerca de su hermana, que hacía sus prácticas de medicina en Coventry. Finalmente, en 2001 se graduó suma cum laude en esta universidad. En 2003 obtuvo un máster en escritura creativa por la Universidad John Hopkins.
Aparte de su brillantez en los estudios, Chimamanda también ha obtenido notables éxitos en el terreno de la narrativa. La nigeriana se ha convertido actualmente no solo en una reputada teórica del movimiento feminista, sino en una aclamada escritora cuya lista de premios no para de crecer. Y es que actualmente, la autora está considerada como uno de los principales exponentes del feminismo, hasta tal punto que la cantante Beyoncé ha llegado a emplear fragmentos de los escritos de la nigeriana en sus canciones e incluso Dior sacó una camiseta con el título de la charla que la catapultó a la fama y que después se convirtió en un libro: 'Todos deberíamos ser feministas'. 
“Les enseñemos a las niñas a sentir vergüenza. ‘Cierra las piernas, cúbrete’. Les hacemos sentir como si por haber nacido mujeres ya fueran culpables de algo. Y así, las niñas crecen y se convierten en mujeres incapaces de decir que tienen deseo. Crecen para ser mujeres que se silencian a sí mismas. Crecen para ser mujeres que no pueden decir lo que realmente piensan. Y crecen –y esto es lo peor que le hacemos a las chicas– para ser mujeres que han convertido la capacidad de fingir en una forma de arte”.
He elegido a Chimamanda Ngozi Adichie no porque sea una reputada feminista (que sí), una excelente escritora (que también) o porque sea capaz de tratar temas tremendamente complejos en relación a las mujeres y la raza de una manera sencilla, práctica y concreta en sus novelas (que por supuesto). La he elegido por su valentía. Porque, ante todo, Chimamanda me parece una mujer tremendamente osada. A lo largo de toda su carrera, se ha tenido que enfrentar a duras críticas que la acusan de transformar el feminismo en un producto de consumo (véase la famosa camiseta de Dior) o de "convertir el feminismo en una moda". Y siempre ha salido airosa.
Creo que Chimamanda es todo un ejemplo de superación y, sobre todo, de firmeza. Cuando uno la escucha hablar, no siente que está escuchando a una complicada teórica, sino que, simplemente, está escuchando la voz de una mujer. Chimananda habla sobre aquello que conoce: la discriminación racial, el machismo, la dificultad de las mujeres en los entornos universitarios o lo complicado que resulta educar a los más jóvenes en un entorno dominado por el machismo (como ya os conté en la reseña de Querida Ijeawele), pero siempre lo hace desde su perspectiva, extrapolando sus vivencias para obtener de ellas un tema más que tratar, un problema más que detectar. Por eso he elegido a Chimamanda. Porque no calla. 
Okoloma era uno de mis mejores amigos de infancia. Vivía en mi calle y me cuidaba como si fuera mi hermano mayor: si a mí me gustaba algún chico yo le pedía opinión a Okoloma. [...] Okoloma era una persona con la que yo podía discutir, reirme y hablar de verdad. También fue la primera persona que me llamó "feminista".
Yo tenía catorce años. Estábamos en su casa, discutiendo los dos, atiborrados del conocimiento a medio digerir de los libros que habíamos leído. [...] en medio de toda mi diatriba Okoloma me miró y me dijo:
- ¿Sabes que eres una feminista?
No era un cumplido. Me di cuenta por el tono en que lo dijo, el mismo con que alguien te podía decir: "Tú apoyas el terrorismo."
Creo que figuras como Chimamanda son fundamentales para los tiempos que corren, cuando día a día vemos el peligroso auge de movimientos xenófobos y racistas, además de la creciente violencia contra las mujeres. Las obras de Chimamanda siempre están protagonizadas por mujeres que, de una u otra manera, son un reflejo de ella misma. Mujeres que no se callan y asienten, sino que, de una u otra manera, logran demostrar todo lo que valen. Otra cosa muy positiva de las novelas de Chimamanda es que, a menudo, las mujeres tienden a compartir protagonismo con los hombres, en un claro guiño a la igualdad. 
El hecho de que sus historias tengan anclaje en sus propias experiencias las dota de una base real desde la que poder abordar problemas a los que se tiene (o se ha tenido que enfrentar) cualquier mujer negra. Dado que todos los elementos que se tratan en sus obras (la intolerancia religiosa, el choque cultural al viajar a un país como Estados Unidos, la obsesión de las mujeres nigerianas por encontrar marido rico, las continuas dificultades para ver el propio trabajo valorado y la constante necesidad de autojustificación, la violación, el maltrato doméstico...), todos son temas que, de alguna u otra manera ha vivido, ya sea porque las ha experimentado en sus propias carnes o porque son situaciones que tienen una fuerte presencia en su país de origen, eso le permite poder ofrecer una visión mucho más clara del problema, a la vez que muestra al lector las consecuencias reales de semejantes problemas, y la manera en la que éstos se muestran en la realidad. 
Algunas personas me preguntan: "¿Por qué dices que eres feminista? ¿Por qué no decir que defiendes los derechos humanos?" Porque eso sería deshonesto. El feminismo es, por supuesto, parte de los derechos humanos, pero elegir una expresión vaga como "derechos humanos" es negar el prole específico y participar del género. Sería una manera de fingir que no son las mujeres las que hemos estado, durante siglos, excluidas.
Sin embargo, y contrario a lo que se puede pensar, Chimamanda no solamente habla a las mujeres en sus libros, sino que habla a todo el mundo. Ella simplemente se limita a describir la situación, el panorama general, como invitando a los lectores a que saquen sus propias situaciones. En Americanah, su última obra, uno no puede evitar sorprenderse ante algunas de las situaciones tan absurdamente reales que ocurren pero que, sin embargo, una no puede evitar ser consciente de que esos mismos momentos se replican todos los días en la vida real. Desde personas que ven el racismo en unas situaciones pequeñas pero no en las grandes hasta todo lo contrario. 
Leer a Chimamanda es refrescante, divertido y estimulante. Su prosa a es sencilla, directa pero, a la vez, llena de matices que uno fácilmente puede captar. Aunque la autora ha estado muy vinculada a los círculos académicos, nada de eso se aprecia en sus novelas. Cuando una lee a la nigeriana, se embarca en un viaje de emociones, en una montaña rusa que le puede llevar desde la más pletórica de las alegrías hasta el más visceral de los odios. No es solamente que Chimamanda haga pensar con sus novelas, sino que nos hace experimentar lo que retrata. Y por eso, desde aquí, le ofrezco este particular galardón.
Como ya os puse en la reseña de Querida Ijeawele: cómo educar en el feminismo la charla TED de Chimamanda que dio origen al librito Todos deberíamos ser feministas, aquí os dejo la otra charla de Chimamanda sobre los peligros de contar la historia únicamente desde la mirada blanca.


¡Y esto es todo! ¿Conocíais a Chimamanda? ¿Os ha llamado la atención? ¡No olvidéis dejar vuestro comentario! Un besito y...

¡Hasta la próxima aventura!

1/10/17

El autor del mes: Lewis Carrol

Lewis Carroll
¡Hola a tod@s! Como muchos de vosotr@s ya habríais supuesto (dado mi tremendo amor por Alicia en el País de las Maravillas) el autor del mes no es otro que... ¡Lewis Carroll!
Lewis Carroll es el seudónimo que ocultaba al respetado profesor de lógica y matemático Charles Lutwidge Dodgson, un hombre tremendamente peculiar. Fue el tercero de los ocho hijos (la mayoría niñas) del matrimonio formado por Charles Dodgson padre con su prima. Curiosamente, tanto el escritor como sus hermanos y hermanas sobrevivieron hasta la edad adulta, algo poco común en la época. 
Desde pequeñito, Carroll fue uno de esos niños-adultos. Muy pronto empezó a mostrar tanto una gran capacidad intelectual como una viva imaginación, aunque, sin embargo, estas facetas quedaban un poco empañadas por su tartamudez y su tendencia a escribir con la mano izquierda (algo muy mal visto por aquel entonces). Sin embargo, ninguna de estas cosas le impidió desarrollar su enorme talento como cuentacuentos, que empleaba para divertir a toda su familia. 
El paso de los años no mermó su enorme imaginación sino que, por el contrario, la incrementó aún más. A los doce años fue arrebatado de ese particular edén femenino en el que vivía para irse a vivir a un internado, rodeado de niños con los que no congeniaba.
Por nada del mundo volvería a repetir esa experiencia. Adoro a los pequeños, pero a las niñas, no a los niños... ¡Ellas son las tres cuartas partes de mi vida!
Esa infancia idílica de sus primeros años se instaló en Carroll y permaneció allí durante toda su vida, creando en él una curiosa doble personalidad. Por un lado, era un respetado profesor de matemáticas y lógica del Christ Church College de la  Universidad de Oxford y, por el otro, era un hombre soñador, incapaz de dejar atrás la inocencia de la infancia. Fue precisamente esta capacidad de imaginación la que hizo que congeniase tan bien con las pequeñas Liddell: Lorina, Alice y Edith, hijas del decano del college a quienes Dodgson acostumbraba a llevarse de paseo y enviarles cartas tanto a ellas como a otras niñas. Estas cartas estaban escritas de una manera mucho más original que las que escribía a sus colegas adultos. De hecho, es curioso que, cuando escribía a sus jóvenes amigas, se hacía pasar por niño, y no escribía desde la perspectiva de un adulto. Por ejemplo, en una de las muchas misivas que escribió a la pequeña Amy Hughes decía:
Saluda de mi parte a todos los niños que te encuentres. Yo, por mi parte, os envío dos besos y medio, a repartir entre Agnes, Emily y Godfrey. ¡Ojo que el reparto tiene que ser totalmente equitativo!
Afectuosamente,
Lewis Carroll
Alicia en el País de las Maravillas, su obra más destacada, nace precisamente de esta fascinación por las niñas y, sobre todo, por la pequeña Alice Liddell, a quien, según se rumorea, el autor llegó a pedir matrimonio cuando ésta solamente tenía 13 años.
La historia de Alicia nace durante la tarde del 4 de julio de 1862, durante uno de los habituales paseos junto a las niñas. Carroll acostumbraba a llevarse a las pequeñas Liddell de excursión por el río Támesis unas cuantas veces al año. Esa tarde de julio, el profesor se encontraba especialmente inspirado, y comenzó a relatar a las niñas todas esas historias que más tarde darían lugar a la famosa obra. Esta expedición por el río refleja cosas que ocurren durante los primeros capítulos de la obra. Por ejemplo, tal y como ocurrió en la realidad, el torrente de agua del río había empapado a los expedicionarios que, en el libro de Carroll, se ven transformados en animales: Lory, el pajarito, es Lorina, la más pequeña de las hermanas Liddell; Dodo es el propio Carroll riéndose de su propia tartamudez al pronunciar su apellido, Dodgson, mientras que el pato (duck en inglés) es su amigo Duckworth.

Lewis Carroll, en una de sus excursiones con las niñas
Han corrido ríos y ríos de tinta sobre la naturaleza de las relaciones de Carroll con las niñas, tema que daría para otro post entero (es un tema muy turbio, pero si lo queréis, decídmelo en los comentarios y estaré encantada de hacelo), pero lo cierto es que, al margen de todos los rumores, acerca de las apetencias del propio autor (en este punto tengo que dejar claro que ninguna de sus pequeñas amigas denunció en ningún momento abusos por parte de Dodgson ni nada parecido), Carroll es considerado todo un exponente de la literatura inglesa, y se le cita tan a menudo como a Shakespeare o a la Biblia.
He elegido a Carroll como autor del mes porque, como ya sabréis, las dos historias de Alicia me fascinan. Son historias que nos teletransportan inmediatamente a la infancia, a ese momento de la vida en la que absolutamente todo puede convertirse en una aventura, y creo que eso es algo mágico. Carroll supo captar el espíritu de la infancia al mismo tiempo que lo mezclaba con su propia condición de lógico, y el resultado fueron historias que suponen toda una delicia tanto para los niños como para los adultos algo que, sin duda, resulta verdaderamente complicado de hacer. Es un autor que logró aunar dos mundos de una manera fascinante y cuyas historias, aunque son aparentemente sencillas, pueden tener tantas interpretaciones y lecturas como personas hay en el mundo.
Lo creáis o no, a mi la historia de Alicia me ayuda a ser capaz de relativizar las cosas, me permite abstraerme durante un rato, sumergirme en un mundo en el que todo es posible, para, a la vuelta descubrir que, tal y como dice el gato de Chesire... ¡Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente!

¿Y vosotr@s? ¿Habéis leído algo de Carroll? ¿Qué opináis? ¿Queréis un post dedicado a Carroll y las pequeñas Liddell? ¡No olvidéis dejar vuestros comentarios!

¡Hasta la próxima aventura!

27/8/17

El autor del mes: Kurt Vonnegut


¡Hola a todos! ¡Esta semana inauguramos sección! Se trata de 'El autor del mes', y aquí os hablaré sobre el autor (o autora) que, por un motivo u otro, me parezca más interesante de todos los que haya leído a lo largo del mes. El de agosto es, sin ninguna duda, Kurt Vonnegut. ¡Vamos a conocerle!

Kurt Vonnegut nació el 11 de noviembre de 1922, en el seno de una familia de inmigrantes alemanes neoyorkinos. Aunque empezó a escribir desde muy pequeño (trabajaba como reportero en el primer periódico de su colegio), el acontecimiento que marcó su vida fue el bombardeo de Pearl Harbour, que le pilló estudiando Química en la universidad, y con el recuerdo del suicidio de su madre todavía en el cuerpo. Tras este suceso, Vonnegut se alistó en el ejército como soldado voluntario para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Fue apresado por los soldados nazis y así pudo sobrevivir al bombardeo de Dresde, escondido en el sótano de un matadero. Fruto de esta experiencia, que le marcó profundamente, aparecería Matadero cinco, el libro que le catapultaría a la fama (aunque eso no sucedería hasta 1969), y lo que marcaría un punto de inflexión en su vida.
"Solamente una persona sacó provecho de aquel bombardeo: yo mismo. He obtenido unos cinco dólares por cada cadáver allí amontonado"
En 1945 fue liberado por las tropas soviéticas y, de vuelta en Estados Unidos, fue condecorado, según él, por una "herida absurda e insignificante". Después de todo, siguió con su vida. Estudió Antropología, pero sus dos tesis no fueron aceptadas por "falta de rigor profesional". Tras la publicación de Cuna de gato, la Universidad de Chicago le acabó concediendo el título, y décadas después, le nombrarían Doctor Honoris Causa. Al salir de la universidad, desempeñó una inmensa variedad de trabajos: reportero, relaciones públicas para la General Electric y dueño de un concesionario de coches, entre otras cosas.

Los años 60 fueron su época dorada. En 1963 publicó Cuna de gato, y en el 69, Matadero cinco. A través de la ciencia ficción, Kurt Vonnegut se convirtió en uno de los críticos más mordaces de la sociedad contemporánea, y en sus libros trató temas como la deshumanización, la guerra o el medio ambiente. Como ya os conté en la reseña de Un hombre sin patria, su estilo de escritura es siempre muy claro y muy sencillo, por lo que es un autor fácil de leer. Además, en sus libros, el humor negro siempre está presente, y eso es algo que me encanta. Fue uno de los autores más queridos y más destacados de su tiempo, especialmente por su estilo limpio y su falta de corrección política (como podréis comprobar en la reseña). Se casó dos veces, tuvo siete hijos (cuatro de ellos adoptados) y se mantuvo siempre al pie del cañón, defendiendo el Humanismo, el socialismo, el ateísmo y la risa como la mejor arma contra los problemas del mundo moderno.

"La evolución es tan creativa. Así es como tenemos la jirafa y el aplauso."
He elegido a Vonnegut como autor del mes porque, aunque le tenía en la cabeza como uno de esos autores intelectuales que son bastante difíciles de leer, una vez que cogí un libro suyo, me di cuenta de que estaba totalmente equivocada, y eso me agradó muchísimo. Pasé un muy buen rato leyendo Un hombre sin patria y me hizo pensar y reflexionar sobre muchas cosas. Me encantan las personas que sueltan comentarios divertidos sobre temas serios, y me encanta que eso le salga de manera natural, sin necesidad de forzar nada. Kurt Vonnegut nos demostró que lo campechano no está reñido con lo elevado, y lo hizo de tal manera que uno no puede sino quitarse el sombrero.