24/6/19

Mujeres de armas tomar: Hulka



¡Hola a tod@s! Visto el éxito que tuvo la primera edición de 'Mujeres de armas tomar: Capitana Marvel', hoy os traigo una segunda edición en la que hablaremos de la que ya es oficialmente mi segunda superheroína favorita (la primera es Wonder Woman porque OBVIAMENTE es la mejor del mundo): Hulka.

Así que sin más dilación... ¡Vamos a ello! 

¿Quién es? 

Jennifer Walters (a.k.a Hulka) es la prima de Bruce Banner (a.k.a Hulk). Jennifer es la hija de Elaine y Morris Walters, el Sherif del condado de Los Ángeles y prima de Bruce Banner. Tras licenciarse con honores por la Facultad de Derecho de California y convertirse en una brillante abogada, la transformación de Hulka llega el día que Jennifer sufre un terrible atentado perpetrado por Nicholas Trask, el hombre que quería eliminar a Lou Monklon, un criminal al que Jen estaba defendiendo en un caso. Este atentado se produjo casualmente mientras Jennifer y Hulk estaban teniendo un feliz reencuentro tras muchos años separados. Para salvar a Jennifer, Bruce tuvo que improvisar una transfusión de sangre mientras esperaban a los médicos, por lo que su radiación gamma penetró también en el cuerpo de su prima, convirtiéndola en Hulka. Sin embargo, a diferencia de Hulk, Hulka sí que conserva la personalidad de Jennifer durante el cambio. 

¿Qué poderes tiene? 


¿Por qué deberías ser su fan #1?

Todo el mundo debería amar a Hulka. Es más, DEBERÍAN HACER UNA PELÍCULA DE HULKA. Es un personaje increíblemente maravilloso. No solamente es una abogada brillante (que ha sacado de muchísimos apuros a muchos de sus compañeros), sino que, además, es un personaje tremendamente complejo. Es una mujer irreverente, que se enorgullece de ser como es (a diferencia de muchas superheroínas como Jean Grey, que se avergüenzan) y es una mujer soltera que tampoco quiere que nadie la proteja porque, cariño , ella se protege sola. Además, Hulka es increíblemente fuerte y poderosa, lo que desafía en cierta manera la imagen convencional de superheroína delgadísima y guapísima (aunque hay cómics en los que lo es, pa' que negarlo). Hulka  es  alocada y bruta, pero también es justa, leal y cariñosa cuando la ocasión lo rquiere. Es la unión perfecta entre cerebro y fuerza física Y ESO ES LO MÁS MARAVILLOSO DEL UNIVERSO. 

¿Cómo empezar con Hulka?

Yo personalmente, también estoy empezando con ella y la verdad es que me he ENAMORADO. Así que, si vosotr@s también queréis empezar, os recomiendo que os hagáis con Hulka, de Dan Slott. Este cómic se puede leer sin tener absolutamente ni idea de quién es Hulka y os ayudará a entender su carácter, su manera de ser y de pensar y, sobre todo, os echaréis unas buenas risas con ella.


Y con esto y un bizcocho...

¡Hasta la próxima aventura!

19/5/19

El rincón de los libros: Éramos unos niños, de Patti Smith


Yo estaba durmiendo cuando él murió. Había llamado al hospital para desearle las buenas noches como siempre, pero la morfina lo había dejado inconsciente. Me quedé escuchando su respiración fatigosa, sabiendo que ya nunca volvería a oírlo. 
Éramos unos niños es la penúltima novela de la cantante y compositora Patti Smith, en la que la autora nos habla, de forma autobiográfica, de sus duros comienzos, de su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe y de cómo llegó a ser la diosa del rock que es a día de hoy.

Patti Smith, fotografiada por su hermana en París, 1968

Unos niños con mucho potencial

Aunque no conozcáis a Patti Smith (que deberíais escucharla porque es una diosa) y aunque no os interese su música, creo que este es un libro que hay que leer para entender la vida en general. Es una obra en la que se entremezclan de una manera única la autobiografía, la poesía y la reflexión personal (todo muy a lo Patti Smith) con el único objetivo de que conozcamos no solamente a los inseparables Patti Smith y Robert Mapplethorpe, sino también que seamos capaces de vivir un momento tan mágico como fue la época dorada de la creación artística estadounidense: los años 60 y 70.



Lo bonito de este libro (y lo que lo hace diferente de tantas y tantas autobiografías de cantantes), es que es una obra que trasciende la música y que va más allá incluso del arte y de lo artístico. Es un libro que habla de lo que es ser joven y estar buscando un lugar en el mundo cuando aún no se tiene mucha idea de cómo funciona el mundo exactamente. Este libro me ha parecido de lo más bello porque creo que, cualquier persona que tenga algún tipo de aspiración artística o vital se va a sentir identificad@ con Patti Smith en algún punto u otro. Las experiencias de Patti son tan universales que os va a resultar complicado no veros a vosotros mismos en alguna  página de este libro. Y, sin embargo, no importa lo mal que estén las cosas, las palabras de Patti siempre transmiten un rayo de luz y de esperanza, y creo, honestamente, que esa es la clave del libro. Tal vez porque sea una obra de madurez (Patti tenía más de 60 años cuando escribió el libro, que se publicó en 2010) o tal vez porque Patti es un ser de otro planeta que ha venido a la Tierra para regalarnos arte, Éramos unos niños es uno de esos libros que tiene la capacidad de llegar al alma y, lo que es mejor, animarle a uno a estar al pie del cañón y a pelear por aquello que quiere conseguir. 
Me planteé si estaba destinada a ser artista. No me importaban los sufrimientos de tener vocación, sino carecer de ella.
Otra de las cosas bonitas de este libro (que tiene muchísimas y me daría para varios posts de este blog) es que es todo un alegato a favor de ser fiel a uno mismo. En los tiempos que corren, con todas las redes sociales llenas de mensajes contradictorios y todas las modas (la mayoría de ellas estúpidas) que surgen, creo que el ser capaz de mantenerse fiel a uno mismo es más importante que nunca. Y aquí aparece, de nuevo, el ejemplo de Patti, una tía que no se dejó llevar por las corrientes de su entorno (aunque sí que se vio inspirada por algunas personas pertenecientes a ellas, porque permanecer completamente ajeno a ellas cuando vives en un hotel lleno de artistas es complicado) y siguió siendo fiel a lo que ella quería hacer (que en un principio fue ser poeta pero acabó derivando en un grupo de rock porque así es la vida 🤷), a pesar de que ello marcase una separación brutal con el que empezó siendo su pareja y acabó siendo su otra mitad, Robert Mapplethorpe (cuando lo leáis, lo entenderéis).
De él aprendí que, a menudo, la contradicción es el camino más diáfano para llegar a la verdad.
Patti Smith a día de hoy
Y es que Robert y Patti no podrían haber llegado a ser lo que son sin el otro, y eso es algo precioso. La manera en la que Patti y Robert se amaron durante toda la vida a pesar de todo lo que ocurrió entre ellos (que no os quiero desvelar por si acaso no lo sabéis), es maravillosa. De hecho, mientras lo leía, pensé que el amor entre Patti y Robert es una de las cosas más puras y bonitas que he conocido nunca. Es algo que trasciende (como todo en la vida de Patti) y que, al mismo tiempo, les ayudó a fojarse como personas y como artistas. Patti fue siempre la musa de Robert y él fue quién animó a Patti a que cantase al mundo toda esa poesía que llevaba dentro.
Un ejemplo perfecto para que veáis hasta qué punto ambos son importantes en el éxito del otro es la famosa portada del disco que encumbró a Patti a la fama, Horses (la foto de la derecha). Este disco marcó un antes y un después en la historia de la música e hizo de Patti, con su imagen andrógina, un icono del feminismo. Pues bien, la portada de este disco, con la archiconocida canción Gloria, fue obra de Robert (tras la cámara) y Patti (el vestuario y la persona, claro está). Hoy en día, esta imagen es todo un icono de la música moderna. La voz rasgada de Patti diciendo: «Jesus died for somebody's sins but not mine» es el lema de toda una generación.



Al alzar la vista nos sorprendió la ingenua humanidad de aquel retablo neoyorkino. Robert me cogió de la mano y, mientras la nieve se arremolinaba a nuestro alrededor, lo miré a la cara. Él entrecerró los ojos y asintió, impresionado de ver que los artistas habían llegado a la Calle cuarenta y dos. Para mí, era el mensaje. Para Robert, el soporte. 
Os juro que hay muchísima sabiduría en este libro, y por eso, para mi se ha convertido en una obra esencial. Yo creo que entraría dentro de mi Top 10 (incluso me atrevería a decir mi Top 5) de libros imprescindibles. Ya no solo por la visión tan amplia de la existencia y del arte que otorga, o por la energía que transmite este libro (en algunas partes os juro que sentía energía entre las páginas mientras lo leía), o por cómo el libro te anima a levantarte de tu silla y luchar por lo que quieres, sino porque, mientras lo lees, sientes que hay una verdad profunda e indestructible contenida entre las páginas de ese libro y que, de alguna forma, te está llegando aunque no lo sepas. Este es un libro que os va a emocionar sin ninguna duda, que os va a llegar al corazón y que, de paso, va a hacer que tengáis un nuevo ídolo en vuestra vida: Patti Smith.

Patti Smith y Robert Mapplethorpe en el hotel Chlesea


¿Vosotr@s? ¿Habéis leído el libro? ¡Contadme! Un beso enorme y...

¡Hasta la próxima aventura! 

11/5/19

Mujeres de armas tomar: Capitana Marvel


Tod@s conocemos a Batman, Superman, el Joker, Linterna Verde, etc. Pero ¿DÓNDE ESTÁN ELLAS? Las mujeres en el mundo del cómic no solamente son escasas, sino que, además, son prácticamente desconocidas por el gran público. Apenas tienen aventuras que sean solamente suyas (como sí ocurre con la mayoría de los superhéroes e incluso supervillanos como El Joker), y encontrar las pocas que hay suele ser un dolor.
Sin embargo, nunca está de más conocer a algunas de ellas. En cada artículo de esta nueva serie de mujeres de armas tomar intentaré daros a conocer a todas estas superheroínas maravillosas que apenas son conocidas (ejem, patriarcado, ejem) y contaros un poco cómo son y qué poderes tienen.

Sin más dilación, vamos con la primera, la gran, y la única...

¿Quién es? 

[ESTE PÁRRAFO CONTIENE SPOILERS DE LA PELÍCULA]

Carol Danvers empezó siendo la jefa de seguridad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Allí se vio relacionada con el Capitán Mar-vell, un soldado Kree que desertaría de sus funciones para proteger a la Tierra de su propio mundo. Una pelea entre Mar-Vell y el comandante Yon-Rogg terminó con la explosión de un arma Kree, que afectó a Carol. La radiación modificó su estructura genética y la convirtió en un híbrido humano-kree de enormes poderes. Entonces asumió la identidad de Ms. Marvel, con un traje similar al del propio Capitán Marvel, y luego pasó a ser Capitana Marvel (por eso, si veis algún cómic de Ms. Marvel, que sepáis que es de Capitana Marvel). Trabajó varias veces con los Vengadores y finalmente se unió a ellos cuando la Bruja Escarlata se ausentó.

¿Qué poderes tiene? 

¿Por qué deberías ser su fan #1?

Aparte de todos sus poderes (que ya los quisiera para mi), Carol Danvers es la primera heroína feminista de Marvel Cómics 👏, así como una de las primeras en contar con su propia cabecera de cómics. No en vano lleva desde los años 60 luchando por sobresalir en un mundo marcadamente masculino (tanto en los cómics como en las fuerzas armadas) y siempre ha hecho gala de un carácter fuerte, siendo tan tozuda y decidida como la que más. 
Carol Danvers es un personaje complejo, cuyos objetivos van más allá de la lucha contra el mal. En sus cómics (y la película) la superación personal y la búsqueda de sí misma tienen un fuerte peso en la trama, a diferencia de muchas otras historias que solamente se basan en la dicotomía bien vs. mal. Como muchas otras personas (yo no soy una experta en cómics, ni mucho menos), descubrí a esta superheroína gracias a la película, y la verdad es que ha logrado hacerse un hueco en mi corazón. Capitana Marvel es una superheroína totalmente diferente, en cuyos cómics se puede ver una realidad a la que se enfrentan muchas mujeres día a día (discriminación, subestimación, etc.), pero también a una mujer real como pocas: que se enfrenta a todos esos estereotipos y los combate con justicia y con amor.

¿Cómo empezar con Capitana Marvel?

Lo primero (y más fácil de todo), os recomiendo que veáis la película. Con la peli os va a quedar clarísimo quién es Carol Danvers y cuáles son sus motivaciones. En cuanto a si queréis empezar con los cómics, os diré que aún tengo pendiente comprarme alguno de capitana Marvel, así que no os puedo recomendar al 100% cuál es el mejor. No obstante, en este artículo podéis encontrar unos consejos excelentes sobre cómo iniciarse con Capitana Marvel.

Y con esto y un bizcocho...


¡Hasta la próxima aventura! 

29/4/19

Confesiones de una mala lectora


Lo admito: soy una lectora malvada. Una lectora horrible y malévola. Soy la peor lectora que existe en el universo. Infame. Despreciable. Si en algún momento los libros se levantan para juzgar a la humanidad, yo estoy condenada al desastre. Pero no me arrepiento de nada. Lo reconozco, hago todo lo que se supone que uno no debe hacer con los libros: juzgarlos por su portada, subrayar, ANOTAR COSAS EN ELLOS. ESCRIBIR CON BOLÍGRAFO. Últimamente incluso le estoy cogiendo el gustillo a eso de doblar las páginas. Lo sé, soy lo peor.
Pero, ¿sabéis qué? También creo que no estoy sola, que muchísima más gente lo hace. Incomprensiblemente, seguimos diciéndolo en bajito, con vergüenza buenoamimegustasubrayarloslibros... como si estuviésemos cometiendo algún crimen contra la humanidad. Y no es cierto. Si os paráis a pensarlo, un libro subrayado es un libro que contiene vida dentro de él. Pensamientos, ideas, teorías locas. Es un reflejo de todo lo que llevamos dentro en el momento de leer el libro. Incluso de nuestros estados de ánimo. Y eso es una joya de valor incalculable.

Julio Cortázar, por ejemplo, fue un gran fan de anotar y escribir en los libros. En esta edición de La realidad y el deseo, de Luis Cernuda, Cortázar escribe «¿A quién?», bajo el título de su poema «Homenaje», y escribe en la página anterior: «Aquí una adjetivación suntuosa, excesiva. ¡Pero cómo ordenar tanta sustancia peligrosa un ritmo sobrio y una estructura severa!». Fuente: Instituto Cervantes
¿Os imagináis tener este libro en vuestras manos? A mi me da un jari.
Sin embargo, seguimos pensando que subrayar los libros es un acto malvado. Lo admito, yo misma lo pensé en su día. Es difícil no sucumbir al poder del libro como objeto de culto y querer preservar los libros intactos por los siglos de los siglos. Es muy complicado no disfrutar cuando abres un libro y ves sus páginas inmaculadas o cuando lo hueles y aún mantiene ese olorcillo a nuevo (que aún estoy esperando que ALGUIEN consiga embotellar y vender porque yo me volvería adicta a esa mierda, querid@s) o cuando pasas los dedos por las páginas y están lisas y perfectas. También es difícil que nuestros ojos no se vayan a esa pequeña y diminuta marquita que le hicimos al libro una vez cuando se nos cayó JUSTO POR LA ESQUINA.
Pero también es indudable que los libros anotados son una pequeña joya. Son, literalmente, únicos en el mundo. No hay otro igual. A lo mejor en el mundo (que es enormemente grande) puede haber otro libro con la misma anotación en el mismo sitio. Pero, los que hemos echado mano de un boli mientras leíamos (sí, he dicho UN BOLI 😱), también sabemos que es casi imposible resistir la tentación de dejar nuestros pensamientos plasmados una sola vez. Habrá una frase que nos encante y no podamos evitar subrayar. Luego otra que nos recuerde una anécdota genial y que apuntaremos, o un párrafo que nos parecerá increíble y resubrayaremos hasta el infinito. Con cada una de esas marcas, será más difícil encontrar otro libro igual. Y, al final, haremos que sea único. Y además, ¿a quién no le gustaría poseer un ejemplar de un libro que le encanta anotado por su autor favorito? ¿Os imagináis tener un libro de George R. R. Martin anotado por Patrick Rothfuss? MUERO.

Los comentarios, en otras ocasiones, bordean lo anecdótico, como esta frase que Cortázar anota en la Antología de Pedro Salinas, llena también de señales y comentarios: «Leo en un restaurante de Rothemburg ob der Tauber. Hace frío. Mucho Weiss Wein» (vino blanco). Fuente: Instituto Cervantes

Creo que, a menudo, esta preocupación por mantener un libro en perfecto estado nos impide darnos cuenta de que realmente anotar nuestros libros los hace más nuestros, hace que disfrutemos mucho más leyendo y hace de la lectura un acto (aún) mucho más personal. Como bien dice Mikita Brottman en Contra la lectura, si no vamos a releer un libro (que nunca vamos a releer todos nuestros libros, admitámoslo), realmente nos dará igual tenerlo anotado, y si vamos a releerlo, nos va a encantar encontrarnos con nuestro "yo del pasado" a través de nuestras anotaciones. Además, seamos sincer@s, la mayoría de nosotros no prestamos nuestrros libros así que, ¿qué importa realmente si un libro está subrayado o no? ¿por qué ese odio a subrayar, escribir, pintar, doblar, anotar a boli y tener los libros inmaculados por los siglos de los siglos? Realmente el mejor legado que vamos a dejar a las próximas generaciones van a ser nuestros libros. Así que mejor que se los dejemos bien bonitos. 

24/4/19

El rincón de los libros: Facha, de Jason Stanley

Mis padres tuvieron que huir de Europa como refugiados, y yo crecí con las historias de una heroica nación que contribuyó a la derrota de Hitler y a la llegada de una época de democracia liberal jamás vista en Occidente. 
Facha es un ensayo divulgativo del filósofo estadounidense Jason Stanley, en el que analiza (como bien remarca el subtítulo del libro) cómo funcionan los mecanismos fascistas y cómo han entrado en nuestras vidas. Es decir, el libro constituye una implacable denuncia contra las derivas fascistas que está tomando la política mundial, y nos ayuda a entender cómo hemos llegado a este punto y, sobre todo, por qué. 
Los peligros del fascismo en política radican en la manera especial que tiene de deshumanizar a ciertos segmentos de la población. Al excluirlos, limita la capacidad de empatía de los demás ciudadanos y justifica el tratamiento inhumano; desde la represión de la libertad, el encarcelamiento en masa o la expulsión hasta, en casos extremos, el exterminio en masa. 

Nosotros y ellos

Este libro asusta. Asusta porque es demasiado real. Y, sin embargo, es una lectura adictiva que no he podido sino devorar. Literalmente, este libro es como ponernos un espejo en la cara (como sociedad) y hacer que nos estemos mirando horas y horas, escudriñándonos. El resultado no es agradable, pero también nos da pie a la esperanza. No está todo perdido. Aún no. 
Si consigues convencer a un pueblo de que es excepcional y de que está destinado a gobernar a otros pueblos por designio divino o ley natural, entonces le has hecho creer una mentira monstruosa. 
Como ya os he comentado antes, el libro básicamente explora los métodos que usa el fascismo para lograr establecer una dictadura. En primer lugar, se trata de crear un pasado ficticio y, en segundo lugar, dividir a la sociedad entre el "nosotros" (los buenos, trabajadores, y ciudadanos ejemplares) y "ellos" (los vagos, maleantes, delincuentes y parásitos de la sociedad). Una división que por supuesto es mentira, pero que, mediante diversas técnicas que emplea el fascismo (que básicamente consisten en joder a el segundo grupo hasta dejarlos en la más absoluta miseria) acaba convirtiéndose en real. En medio de todo esto está, por supuesto, la propaganda, el antiilectualismo, los ataques a la educación, la política de la ansiedad sexual, las desigualdades económicas y el empleo de una férrea jerarquía, aderezado con una enorme cantidad de mentiras que se hacen pasar como verdad para conseguir un fin último. ¿Acabar con las desigualdades? ¿Crear una sociedad mejor? NO AMIG@S. El fin último es el mantenimiento (y aumento, por supuesto), de los privilegios de la clase dominante. Es decir: más de lo mismo, pero con mucha más gente mucho más jodida de por medio. 
Maravilloso, ¿verdad?

La política fascista se aprovecha de la debilidad humana, que nos empuja a pensar que nuestro sufrimiento es más soportable si aquellos a los que despreciamos sufren más que nosotros. 
El libro también ofrece grandes (y excepcionalmente bien explicadas) respuestas a preguntas que yo personalmente me venía haciendo desde hace tiempo. Por ejemplo: ¿por qué la ultraderecha odia y desprecia el feminismo si es un movimiento que, en el sentido último, acabaría por beneficiar al hombre? Pues bien queridas, la respuesta es que el fascismo NECESITA, para poder perpetuarse, de una política en la que los roles tradicionales patriarcales se respeten a rajatabla por varios motivos: 1) para generar en el cabeza de familia la idea de que "todo está bajo control" y acabar con la amenaza a sus privilegios (la ideología fascista se sustenta en el empleo de todas sus tácticas hacia un fin 'positivo' como es el 'mantenimiento del orden público'), 2) para generar ansiedad y mantener en el cabeza de familia, que ostenta un rol marcadamente patriarcal, en un cierto estado de pánico hacia una posible pérdida de sus privilegios (el típico, 'no te confíes') y así poder justificar la falta de libertad e igualdad social y 3) para justificar el rol absolutamente autoritario del líder fascista, que actuaría como 'cabeza de familia' de todo el estado.

La política de la ansiedad sexual es un modo muy eficaz de representar los valores de libertad e igualdad como graves amenazas sin que parezca que se rechazan abiertamente. 
Una de las cosas más maravillosas (y tristes) de este libro es que está plagado de ejemplos sacados del escenario político actual para que tod@s entendamos a qué es a lo que se refiere exactamente Stanley. Dado que el autor es estadounidense, es obvio que hay muchísimos ejemplos de la política norteamericana (ejem, Trump, ejem), pero también hay muchos otros de países de Europa: la Hungría de Orbán, Turquía y Erdoğan... España no está porque cuando se escribió este libro Vox ni estaba ni se le esperaba (que ilusos y felices éramos, ¿huh?), pero no resulta difícil en absoluto que saquemos nuestros propios ejemplos a partir de lo que nos cuenta Stanley.

El fascismo quiere destruir la relación de respeto mutuo entre ciudadanos —que es la base de una democracia liberal sana—, para reemplazarla por la confianza en una única persona: el líder.

Creo que este libro es de lo más necesario para los tiempos que corren. En los años 30 la gente ni se imaginaba hacia dónde podía llevar el fascismo y se echaron las manos a la cabeza al saber la realidad. Todo el mundo se preguntaba: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿cómo hemos dejado que esto ocurra? Una vez terminada la locura nazi, de pronto, todo el mundo se mostraba desconcertado. Nadie entendía cómo un país entero había seguido a una persona tan horrible, que había llevado a millones de personas a la muerte. Y, pese a todo, ocurrió. A día de hoy, nos resulta imposible llegar a pensar que lo que ocurrió en los años 30 se pueda repetir. Sin embargo, olvidamos que también durante los años 30 era algo impensable. Inimaginable incluso. Y ocurrió. 

La irrealidad fascista es un preludio de las medidas fascistas. La política fascista y las medidas fascistas no pueden separarse fácilmente la una de las otras. 
Este libro nos enseña que, aunque nos parezca que el fascismo está completamente superado, lo cierto es que no es así en absoluto. Los métodos, discursos y políticas que utilizan una enorme mayoría de los líderes políticos de ultraderecha actualmente están claramente cortados por el patrón fascista. TO-DOS. Todos ellos apelan a un pasado mítico, una época lejana en la que la nación fue grande y no dudan en esconder bajo la alfombra aquellos datos que no les interesan. Todos ellos tienen un discurso marcadamente patriarcal, antifeminista, xenófobo y homófobo destinado única y exclusivamente a distinguir a los ciudadanos por clases y sembrar el odio entre unos y otros (para evitar que vean sus semejanzas, no vaya a ser que se entiendan y se alíen), todos ellos son neoconservaduristas y victimistas (que si las fake news, que por cierto a menudo difunden los propios partidos fascistas, que si la prensa nos odia, que si la sociedad nos maltrata, etc. etc.) y, por supuesto, todos ellos se aprovechan de la incertidumbre y de la situación de inestabilidad social para sus propios fines. Resulta que hoy en día se dan unas condiciones muy similares a las que propiciaron el ascenso al poder de Hitler en la década de 1930, y los partidos políticos están utilizando las mismas estrategias que ya usó el dictador. Y, lo que es aún más preocupante: mucha, muchísima gente, está sucumbiendo a este discurso del odio y está encantada con una retórica que enfrenta a los ganadores y a los perdedores. Es más, la ve NECESARIA. ¿Estáis asustad@s? Yo también. No es para menos.

La retórica fascista del orden público tiene claro el propósito de dividir a las personas en dos grupos: las que pertenecen a la nación elegida —y respetan la ley porque ese es su modo de actuar— y las que no, porque son desobedientes por naturaleza. 
Sin embargo, el autor nos da una buena noticia. No está todo perdido. Aún hay margen para la esperanza. Y la esperanza radica precisamente en aquello que el fascismo se empeña en destruir a toda costa: la unidad. ¿Sorprendente, verdad? La sociedad que se une, los sindicatos que plantan cara, son la kryptonita del fascismo. Una sociedad que no se deja llevar por el cómodo discurso del odio no sucumbe. Una sociedad que se une allí donde el fascismo la quiere separada, una sociedad que SABE cómo funciona el fascismo, no puede caer en él, porque le ve las orejas al lobo. Por eso este libro es DE VITAL IMPORTANCIA. 

La política fascista atrae a su público con el señuelo de no depender de las normas de juego democráticas, al tiempo que oculta que el nuevo régimen que propone no es una alternativa válida para construir una nación estable ni mucho menos libre. 
De una manera maravillosamente clara y sencilla (especialmente para tod@s aquell@s que no sabemos de sociología, ni psicología, ni ciencias política, ni de filosofía ni de nada de nada), Stanley nos muestra todo aquello que el fascismo quiere esconder bajo la alfombra: que no es ni una alternativa, ni es un sistema estable, ni da lugar a una nación más próspera, ni nada de nada. El fascismo siembra odio, desconfianza y recelo y eso es lo que recoge. Justo lo contrario a los pilares de la democracia. Por eso este libro es tan importante: para que sepamos cómo funciona el juego, y, sobre todo, podamos ganarlo. 



¿Vosotr@s? ¿Habéis leído el libro? ¿Qué opináis? ¡Contadme! Un beso enorme y...

¡Hasta la próxima aventura! 

6/4/19

El rincón de los libros: Amor de monstruo, de Katherine Dunn

—Cuando vuestra mamá hacía de excéntrico, angelitos míos —solía decir papá—, convertía el rebanado de cuellos en tal misterio que las propias gallinas se lanzaban hacia ella y bailaban a su alrededor, embelesadas. «Abre la boca, dulce Lil —cloqueaban—, y enséñanos tus dientes.»
Amor de monstruo es la tercera novela de la escritora Katherine Dunn, y que le valió el National Book Award. La novela cuenta la historia de una curiosa familia de feriantes monstruosos que se ganan la vida recorriendo Estados Unidos en su feria ambulante.

Lo normal es ser un monstruo

Este libro me conquistó por dos cosas: 1) la maravillosa portada que tiene (sí, juzgo a los libros por su portada y no, no me arrepiento) y 2) porque en la faja ponía: LA NOVELA DE CULTO QUE ENAMORÓ A KURT COBAIN, COURTNEY LOVE, TIM BURTON, CHUCK PALAHNIUK Y TERRY GILLIAM. Osea ¿HOLA? ¿ME MUERO?
La verdad es que después de leer la novela, entiendo por qué esta novela enamoró a toda esta gente absolutamente maravillosa: porque muestra la cara oculta del ser humano. Su lado más siniestro, cruel y despiadado está en este libro. Pero también nos muestra cómo esa cara cruel, siniestra y despiadada, también merece ser amada. 
Sería capaz de morir por hacerla sonreír de esta manera, me cercenaría los dedos de las manos y de los pies si así pudiera conseguir que sus rasgados ojos de Binewski permanecieran siempre encendidos con esta luz.
Creo que ninguna, repito, NINGUNA otra novela que haya leído nunca ha sabido captar tan bien el marcado contraste entre la luz del amor y lo oscuro de lo siniestro al tiempo que pasaba por un espectro tan amplio de grises. ¿Sabéis esas cosas que no están bien pero que aún así uno no puede evitar hacerlas? Pues aquí está todo eso mejor explicado que en cualquier otro lugar. Amar lo oscuro es posible, y Amor de monstruo lo refleja inquietantemente bien. Esta es una novela extraña (no en vano en inglés se titula Geek Love), que uno no puede evitar odiar y amar al mismo tiempo. Amas la novela porque amas a los personajes, los hijos de los Binewski, los pequeños monstruos que han sido creados únicamente para ser exhibidos, pero al mismo tiempo la odias, porque odias a Al y a Lil Binewski por ser tan crueles de ver a sus hijos como máquinas de feria, concebidos para ser explotados y mercantilizados a través de sus espectáculos. Y luego vuelves a amarlos a todos, porque pase lo que pase son una familia y todos son únicos en sus diferencias. Amas a Oly, enana, albina, calva y jorobada, porque solo quiere hacer el bien, y amas a las gemelas, que comparten un mismo cuerpo. Amas a Chick también, porque el pobre solamente quiere ayudar, a Al y su verborrea y a Lil, la dulce y hermosa mujer que lo abandonó todo por seguir a quien amaba... (falta un personaje pero es que yo no amé en ningún momento, ya descubriréis por qué).
Mi tarea consistió en llevarte a esa vieja mujer maldita por la cruz; una mujer, no lo olvides, que había renunciado a tener hijos por el amor a su Dios mucho antes de que tú e incluso yo viniéramos al mundo. 
Antes de comprar este libro tenía un poco de miedo de que fuese una novela de terror (ya sabéis que soy una cagueta) y por si tenéis la duda, os diré que no da miedo en absoluto. 1000% garantizado. Es una novela extraña y turbia, pero no da miedo. Es más, os hará pensar. Os hará reflexionar sobre lo que es "normal" y lo que es "diferente". Os hará ver cómo lo que para vosotros es diferente para otra persona es lo normal, y eso no os convierte a ninguno de los dos en mejores o peores personas. Vivimos en una sociedad en la que tratamos a la gente "diferente" con condescendencia, como si el mero hecho de ser como son ya les hiciera ser dignos de pena, o incluso de asco. ¿Qué haríais si os encontraseis con la enana, albina, calva y jorobada Oly por la calle? ¿O en el metro? ¿Os cruzaríais de acera? ¿Le cederíais el asiento? ¿Y si os encontraseis a Elly e Iphy, dos siamesas unidas por una misma cintura? Creo que merece la pena darle una pensada a esto, porque es algo que, en uno u otro momento de nuestra vida, nos ocurrirá. Nos encontraremos con alguien diferente. Tal vez nosotros SEREMOS LOS DIFERENTES. Y entonces, ¿qué?


Hay un momento del libro en el que esta dicotonomía se refleja perfectamente. [ATENCIÓN SPOILER. SELECCIONA LO BLANCO PARA SEGUIR LEYENDO] Ocurre cuando Lil da a luz a un hijo en apariencia 'normal': Chick. Chick no tiene ninguna malformación externa, nada que pueda ser comercializado, al menos en apariencia. Entonces Al le dice a Lil que se deshaga del chico, que no pueden mantenerlo si no contribuye al negocio familiar. [FIN DEL SPOILER] En este momento tenemos a un personaje "normal" rodeado de personajes "diferentes". Y cuando ser "raro" es la norma, el que es "normal" es el DIFERENTE. Este momento de la historia me impactó bastante porque me hizo ver cómo de aleatorio es el baremo en base al cual distinguimos lo "normal" de lo que no lo es. 
Me habla. A la gente le resulta fácil hablar conmigo. Creen que una enana jorobada albina y calva no puede ocultar nada. Que lo peor que hay en mí está a la vista. Eso hace que la gente sienta la necesidad de hablar sobre sí misma. Comienzan por simple cortesía. El mero hecho de ser visible es mi mayor confesión, de modo que intentan hacerme sentir a mis anchas mediante la revelación de nuestra igualdad fundamental, la confesión de sus no tan evidentes deformidades. 
Una cosa que me ha parecido maravillosa de la novela, es que empieza siendo luminosa y acaba siendo de lo más oscura, pero los distintos pasos que va dando hacia el abismo son tan sutiles, que apenas te das cuenta hasta que ya estás prácticamente en la boca del lobo. Se nota que esta obra tiene mucha labor detrás (la autora estuvo 10 años escribiéndola) y que es una obra muy cuidada y meditada. Si no, sería imposible que, como lectores fuésemos yendo pasito a pasito hacia el abismo sin apenas darnos cuenta. Literalmente, vais a FIPAR cuando lo terminéis de leer y comparéis el cómo empieza con el cómo acaba. Hay un punto en la historia, en el que las cosas se empiezan a volver loquísimas (yo hubo un momento en el que pensaba todo el rato QUE COJONES) y, sin embargo, no puedes hacer otra cosa que seguir leyendo. Este libro ES DROGA DURA. Y DE LA BUENA.
Los niños aprenden a trompicones estos actos tan críticos sin recibir ninguna ayuda de sus mayores, que tan deseosos se muestran de enseñarles todo lo demás. Se nos dan reglas sobre el retrete, sobre el estornudo, sobre cómo comer una alcachofa. Papá nos enseñó una forma especial de manejar el cepillo de dientes, un ángulo especial para la pluma de escribir, las palabras precisas para saludar a los adultos, con sutiles diferencias según se tratara de una mujer o un hombre, gente de la feria, clientes o proveedores. [...] Por lo que luego he llegado a comprender de la vida, estas habilidades, esta información de cómo hablarles-impactarles-dejarles pasmados, es lo más cerca que llegamos a estar del misterio final. Dejo la muerte a un lado. La muerte no es misteriosa. Todos comprendemos demasiado bien la muerte, y malgastamos buenos pedazos de nuestra vida resistiéndonos, ocultándonos o tratando de explicar ese conocimiento de un modo que no nos duela. 
La novela está narrada de una manera curiosa: la misma historia, pero desordenada en dos líneas temporales pasado-presente. Esto me ha gustado porque, aunque al principio no entendía muy bien cuál era el hilo argumental (si bien disfruté de la prosa muchísimo), me ha encantado ir descubriendo poco a poco la historia, como si estuviese desgranando una granada. Esta es una opinión totalmente personal (porque HOLA ES MI BLOG), pero la verdad es que este tipo de historias en las que  todo va encajando poco a poco me hacen mantener mucho más el gusanillo que una historia lineal en la que todo es más o menos predecible. En serio VAIS A FLIPAR CON EL FINAL. Por si os genera duda: a pesar de que está contado en lineas temporales distintas, la espiral de destrucción es continua a lo largo del libro, es decir, no es distinta dependiendo de la linea temporal en la que estemos (lo entenderéis cuando lo leáis)

Arturo Binewski a N.S.:

 «¿Por qué? ¿Y usted me pregunta por qué? ¡Dígamelo usted, hombre! Yo no estoy en situación de saberlo. Usted, sí. Yo tengo sospechas. Sospecho que la gente es boba por naturaleza. Sospecho que está en su naturaleza arrodillarse ante cualquier esnob. La gente supone que si un tipo se comporta como el rey Tut y todos los demás son mierda de asno, es porque es un verdadero aristócrata.»
En cuanto a los personajes, no voy a decir demasiado porque la gracia está en que los vayáis descubriendo y amando (u odiando) por vosotros mismos. ¿Queréis saber si son redondos? JODER QUE SI LO SON NI SIQUIERA UN BALÓN DE NIVEA ES TAN REDONDO.
En cuanto a la edición, creo que no es ningún secreto si os digo que Blackie Books es mi editorial favorita, pero es que cada vez que editan un libro, se superan. Me encanta que cuidan hasta el detalle más nimio, y la prueba de ello es que ocurre una cosa graciosa con el logo en esta edición. Veréis, cuando se editó este libro en Estados Unidos (allá por el lejano 1989), la editorial que lo publicó, Knopf, añadió (en honor a la historia), una pata más a su logo (que era un perro). En honor a la historia y a la edición original, la gente de Blackie Books también lo ha hecho, y me ha parecido un detalle precioso que termina de completar una historia que merece la pena volver a leer. Yo os la recomiendo fervientemente porque cuando abráis el libro y descubráis su historia, entenderéis por qué tantísimos grandes artistas han logrado amar este libro. Vosotr@s también lo haréis.

Detalle del cambio de logo de Blackie Books para el libro, en homenaje a la editorial Knopf


¿Vosotr@s? ¿Conocéis el libro? ¿Lo habéis leído? ¡Contadme! Un beso enorme y...

¡Hasta la próxima aventura! 

27/3/19

El rincón de los libros: Los libros que devoraron a mi padre, de Alfonso Cruz


¡Vivaldo! ¡Vivaldo! ¡Vivaldo! ¡Vivaldo! —le gritaba su jefe, pero él oía la voz a lo lejos, apagándose en un rincón.
Los libros que devoraron a mi padre nos cuenta cómo Elias Bonfim intenta recuperar a su padre después de que éste se perdiera, literalmente, entre sus libros favoritos. 


La magia habita entre palabras

Este libro es un homenaje a tod@s aquellos que perdemos la noción del espacio, del tiempo y hasta de nuestro propio cuerpo cuando un libro toca nuestras manos. Es un homenaje a las aventuras, a las historias que ya nunca más forman parte de la mente del autor, sino que ahora son de tod@s nosotr@s. Dostoyevski, Bradbury, Stevenson... Todos los grandes escritores tienen cabida en esta pequeña obra de arte de Blackie Books, que, como siempre, uno no puede sino devorar. 

Todos estamos hechos de historias, no de a-de-enes ni códigos genéticos, ni de carne, ni de músculos, ni de piel ni de cerebros. De historias. 
Los libros que devoraron a mi padre es una obra delicada y especial pero sin llegar a ser sensiblera y vacía. En sus 134 páginas el autor es capaz de hablarnos de todo: de la vida, de la muerte, del arrepentimiento, de la literatura, de la fantasía y de la vida misma. Y lo hace de un modo tan potente y sincero que con apenas dos o tres frases magníficamente construidas, uno no puede evitar quedarse, por unos instantes, pensando en la asombrosa verdad que reflejan esas palabras. Dice el refrán que el mejor perfume viene en frasco pequeño, y, en el caso de Cruz es exactamente lo que ocurre: literatura de primer nivel contenida en una obra pequeña. 

Un buen libro debe tener más de una piel, debe ser un edificio de varias plantas. En la literatura, una sola planta resulta insuficiente. Funciona para la construcción civil, es cómodo para quien odie subir escaleras, útil para quién no puede subirlas, pero la literatura necesita pisos que se acumulen uno encima del otro. 
Esta idea (↑) me ha llamado mucho la atención, porque realmente yo lo veo así, y me ha encantado leer lo que pienso. Un buen libro (y sabéis que soy muy pesada con este tema en las reseñas) se define, al menos a mi parecer, por la cantidad de distintos caminos por los que nos puede llevar mediante sus diversas lecturas. La historia de un libro te puede, te DEBE, atrapar en cuerpo y alma mientras lo lees, pero, para mi, la magia de la literatura está en que un libro siempre, siempre, siempre ha de enseñarte algo, transmitirte una idea que vaya más allá del argumento. Un libro que no consigue esto, lo siento pero para mi no vale absolutamente nada. Un libro que no deja un poso en tu corazón y cuyas enseñanzas no permanecen en tu alma durante el resto de tu vida es el equivalente a pasarse la tarde viendo Sálvame: entretenido, pero una pérdida de tiempo. Si un libro no transmite nada, es pura litebasura. En el extremo opuesto a esta litebasura nos encontramos joyas como ésta de Alfonso Cruz, que constituye todo un homenaje a las buenas historias, a esas que nunca se olvidan. Los libros que devoraron a mi padre es, a la vez, homenaje y ejemplo de buena literatura, una historia que muerde directamente en el corazón del lector y que le hace perder la noción del tiempo, del espacio y de la realidad, como le ocurre a Vivaldo o Elías Bonfin (para mi el apellido Bonfin significa final feliz [bon-fin], pero esto a lo mejor es algo que me he inventado porque oigo campanas sin saber dónde) y como apuesto a que os ocurre a la mayoría de vosotr@s.

Sabía que ese ático estaba repleto de letras que fingían estar muertas, pero —ahora lo sé muy bien— basta con pasar la mirada sobre ellas para que salten llenas de vida. 
Tanto si sois ávid@s lectores de literatura clásica como si no, lo cierto es que es inevitable conectar con Elías y sentir como poco a poco le va absorbiendo la lectura. El doctor Jekyll y Mr. Hyde, La isla del tesoro, Farenheit 451, Rebelión en la granja... Todas estas son las historias ante las que el joven Elías cae rendido y yo no he podido sino sentir ternura y una enorme empatía mientras le veía sentado en su sillón de rayas y leyendo algunos de los libros que yo leí cuando era más pequeña. Además, por si os lo estáis preguntando: no, no es necesario haberse leído todos los clásicos que se mencionan en el libro para entender al 100% la obra. A pesar de que todas estas novelas forman parte del imaginario colectivo y tod@s sabemos en cierta forma de qué tratan, Cruz nos explica (en el tierno lenguaje de Elías) de qué van todos estos libros. Y además, de paso, aprovecha para dejarnos con el gusanillo de leerlos 😏.


Si ya de por si la magia de la propia prosa (Elías me recordó un poco a Bastián, de La historia interminable, pero esta es otra de las referencias que os dejo que juzguéis por vosotr@s mism@s si es así o me lo estoy inventando) y la belleza de la historia no fueran suficientes el libro, como buen edificio, nos ofrece magníficas reflexiones que van más allá de la literatura: el pasado, el presente, incluso la propia concepción de uno mismo. Todo pasa por este espejo de la literatura porque, al final, los libros no son más que el reflejo de la humanidad. Y un apunte rápido de una maravillosa enseñanza que he sacado de esta obra: únicamente podemos cambiar el futuro cuando aceptamos el pasado comprendiéndolo en su totalidad, es decir, con todas sus distintas realidades. Lo entenderéis cuando leáis el libro 😉.

Las memorias son su perspectiva del pasado, pero no son lo mismo. [...] Las memorias son repensadas y van convirtiéndose en algo más, tal como ha ocurrido aquí con los libros.
Como ya os dije antes, tampoco esperéis la típica novela sensible de ay-qué-bonito-es-todo-cuánta-felicidad. No amig@s. La vida es dura y el ser humano a veces hace cosas horribles que luego no puede cambiar. Eso también está presente en esta obra que, como ya os he comentado, tiene distintas capas de lectura. No olvidemos que Elías (iba a poner Bastián porque soy así) tiene 12 años, y, como niño que es, le preocupan las cosas de niños: sacar buenas notas en el cole, que no le castiguen y que le quieran. Este es uno de esos libros que merecen ser leídos varias veces, en distintos momentos de la vida (se lee en un suspirito) para poder ser apreciados en su totalidad ya que, en cada lectura, uno siempre encuentra algo nuevo. Os recomiendo que lo leáis lápiz en mano y que apuntéis en los márgenes las cosas que se os ocurran como hacía Vivaldo. Además, la propia novela se presta a ello porque tiene los márgenes muy grandes, y sospecho que es precisamente para esto (que a lo mejor la he vuelto a pifiar y es otro dato que me he inventao, pero nunca se sabe). Yo lo he hecho y sé que cuando vuelva a este libro, seguiré anotando más cosas y enriqueciéndome de una manera única e increíblemente variada: con la historia de la novela, con las historias que tanto cautivan a Elías, con los pensamientos que el autor sabiamente va espolvoreando a lo largo de las distintas páginas de la obra y con mis propias anotaciones. No sé a vosotr@s, pero a mi esto me parece una mina de oro del saber.

—Atrévete. Pero antes dime: ¿cómo ibas a vivir en un ático tan viejo? No es vivir yendo de árbol en árbol.
—Muy simple. Iría de libro en libro.
Mi madre se encogió de hombros con un suspiro, y me dio la espalda.
—Los libros, recostados unos contra otros en una biblioteca, ¡son universos paralelos! —grité en la sala, sin obtener respuesta. 
En cuanto a los personajes, aparte del protagonista y de su padre, el resto pasan un poco como de refilón, aunque alguno hay que tiene una gran importancia en la trama (ya descubriréis quién). Algo que me ha gustado mucho es que los personajes de distintas obras clásicas como El doctor Jekyll y Mr. Hyde o Crimen y castigo se pasean por la novela como si tal cosa hasta tal punto en el que la realidad y la ficción se entremezclan y ya no sabes qué es lo real y qué no (yo creo que el pobre Elías también tiene el mismo lío). Personalmente, soy una gran fan de que los personajes se paseen por historias que no son las suyas como si tal cosa porque, en cierto sentido, me hacen sentir que la realidad y la ficción no existen, sino que estamos todos en el mismo barco y eso, amigas y amigos, me hace más feliz que comerme una tableta de chocolate de una sentada mientras leo un libro y tomo té (que ya es decir). Cruz consigue unir en la obra realidad y ficción de tal manera, que una tarda un tiempo en discernir si en un momento determinado, Elías estaba en el aburrido mundo real o en el maravilloso mundo de los libros. Tal vez, una se pregunta si no está con un pie en ambos todo el tiempo. 

Deseamos sufrir cuando sabemos que hemos hecho algo espantoso. Deseamos pagar por ello. Somos seres complicados que se rigen por cosas muy simples. 
En cuanto al estilo, ya veis, la narrativa es de lo más concisa y poderosa, limpia de toda pretensión pero magnífica en su claridad. Es una prosa que atrapa desde la primera línea y ya no te suelta hasta que no has terminado el libro y, de paso, te deja con ganas de leerte otros cinco o seis para poder sentirte un poco más cerca de Elías y Vivaldo Bonfin. Y un poco más cerca de ti misma. 


¿Vosotr@s? ¿Habéis leído el libro? ¿Conocíais al autor? ¡Contadme! Un besote y...

¡Hasta la próxima aventura!