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9/9/18

Librerías con encanto: Livraria Lello

La Livraria Lello (Portugal) es considerada una de las librerías más bonitas del mundo
¡Hola a tod@s! Recientemente fui a Portugal y tuve el placer (o la desgracia) de visitar una de las librerías más bonitas del mundo, la Livraría Lello. Antes de contaros mi particular experiencia en esta visita, vamos con un poco de historia del edificio, que tiene para dar y tomar. 

Inaugurada en 1906 por los hermanos Lello, burgueses reconocidos por su activa participación en la vida social y política, y su amor por la cultura, la librería Lello está ubicada en un impresionante edificio neogótico en el corazón de Oporto, junto a la Torre de los Clérigos. Este edificio fue diseñado por el ingeniero Francisco Xavier Esteves. Las ventanas están flanqueadas por dos figuras que representan el Arte y la Ciencia, lo que nos da una idea del carácter de ambos hermanos. Arquitectónicamente hablando, la  Librería Lello es uno de los edificios más emblemáticos del neogótico portuense.

Sin embargo, lo que más llama la atención de la librería, no es su fachada (que ya os digo que es preciosa), sino su interior. Dentro de la librería nos encontramos con la archiconocida escalera carmesí, que es la que verdaderamente atrae a cientos (por no decir miles) de turistas al día. Según cuenta la leyenda, JK Rowling se inspiró en estas escaleras para crear las escaleras de Hogwarts (aunque se parecen como un huevo a una castaña, pero la librería ha sabido sacarle partido al rumor). 

Rumores aparte, sí que es cierto que la librería fue, durante mucho tiempo, el corazón de la intelectualidad Oporto. La librería Lello fue la primera en publicar las obras de Eça de Quirós o  Camilo Castelo Branco, cuyos bustos se pueden contemplar en el interior. Hoy en día es, simplemente, un lugar de peregrinación para turistas.

Mi experiencia en la librería Lello

Si os soy sincera, yo desconocía completamente la existencia de esta librería (shame on me), pero cuando me enteré pensé que sería una buena idea ir a visitarla. Es una librería en una calle cualquiera, que solamente se diferencia de los demás edificios por la decoración de su fachada y, sobre todo, por la cola de gente esperando para entrar. 

En contra de lo que uno podría esperar, hace falta pagar por entrar. Una rápida búsqueda por internet me ha revelado que el precio de la entrada se ha ido encareciendo con el paso del tiempo. Primero fueron 3€, luego 4. Ahora son 5€. No me hizo mucha gracia pagar (al fin y al cabo, es solamente una librería), pero la posibilidad que ofrecen de obtener un descuento de 5€ en un libro, me animó. Al fin y al cabo, pensaba comprarme un libro de todos modos. 

La entrada no se paga en la misma librería, tienes que ir a otro sitio que está a unos 50 metros, y ahí se compra. Nada más entrar a ese otro edificio, lo primero que llama la atención es que está absolutamente lleno de merchandising de Harry Potter (os dije que habían sabido rentabilizar el rumor). Yo compré simplemente mi entrada y me fui a esperar la segunda cola del día para entrar a la que, en su día, Enrique Vila-Matas calificó como "La librería más bonita del mundo". 


Nada más entrar llaman la atención tres cosas. Primero, su belleza. La librería es indudablemente maravillosa, un regalo para la vista. Segundo, lo pequeña que es (por las fotos, yo me la imaginaba más bien grande, pero es muy pequeña). Y tercero, la gente. 

Hay mucha, muchísima gente. Gente por todas partes. Gente que grita y que no para de hacer fotos a la escalera como si el único propósito de su viaje fuese hacerse una foto en la escalera. Y no hablo solamente de jóvenes fans de Harry Potter, hablo de familias enteras, de madres peleando contra viento y marea para colocar a sus hijos en la escalera y hacerles la foto. Incluso vi a un par de señoras que ya peinaban canas puestas en el hueco más estrecho de la escalera para hacerse un selfie. En serio subir a la primera planta es sinónimo de abrazar la ley de la selva. Si no me creéis, os dejo una prueba gráfica: 

La famosa escalera, llena de gente en busca de la instantánea perfecta.
En serio, jamás en mi vida pensé que una simple escalera, por muy bonita que fuese, llegaría a despertar tanta admiración. Pero vayamos por partes. 

A pesar de la gente (y en mi cándida inocencia), imaginé que en algún momento la escalera se quedaría libre. Mientras esperaba, decidí a curiosear por las estanterías (que para algo estaba en una librería) y ver si había algo que me llamaba la atención. Había libros maravillosos (algunos incluso editados por la propia editorial de la librería Lello), una pequeña sección de libros en español y, por supuesto, otra dedicada a Harry Potter. Decidida a hacer la turistada, porque tod@s amamos las turistadas aunque digamos lo contrario, busqué el libro de Harry Potter y la piedra filosofal en una de las maravillosas ediciones conmemorativas que han sacado por el veinte aniversario. No lo encontré, y fui a preguntarle al dependiente, quien, muy bruscamente, me contestó que no lo tenían para, acto seguido, mirarme con cara de déjame-en-paz. Así que me fui a la primera planta. 

Subí, y pese a un momento de agobio brutal en el que me vi completamente rodeada de gente, sin poder subir pero tampoco bajar, y llegué a la primera planta. Arriba tampoco es que se esté de cine (ya veis que son pasillos muy pequeños), pero tampoco se está tan mal. Lo que más me llamó la atención fueron los graciosos 'guardianes' de la librería, un conjunto de bajorrelieves que cuelgan de las estanterías y representan a escritores famosos. Sí, Cervantes está entre ellos.  


A estas alturas, mi propósito de comprar un libro iba disminuyendo a medida que mi agobio iba in crescendo, pero yo seguía queriendo un libro. 

De vuelta a la planta baja, me topé con una sala de... [redoble de tambores]... merchandising de Harry Potter. Es una salita pequeñita en la que hay unos cuantos funkos y llaveros y se proyecta una de las películas. 

La sala de Harry Potter.
Por último, en el sótano, hay una curiosa vagoneta de madera que antiguamente se usaba para transportar los libros al almacén. Esta sala está casi vacía. Cuando yo llegué, había algunas personas, unas sillas y alguien hablaba por el micrófono, de lo que deduzco que se iba a celebrar algún evento. 

Al final, me fui casi a la entrada de la librería donde tienen una mesita con unos libros muy bonitos, que, como ya os he dicho, estaban editados por la propia editorial de la librería. A falta de los libros de Harry Potter, me pareció una buena manera de contribuir a la librería y, teniendo descuento, mejor que mejor. Sin embargo, eran bastante caros para su tamaño (casi veinte euros por unos libros pequeñitos, se nota que tuvieron en cuenta el descuento de la entrada), así que lo dejé pasar y, finalmente, me fui pensando que era una pena ver cómo una librería tan bonita y con tanta historia como ésta ha sido destrozada por los turistas en busca de una foto por culpa de un rumor. Me imaginé a JK Rowling paseando por aquí (porque, al margen si se inspiró o no, estoy convencida de que en sus días de profesora de inglés se pasaría por aquí) cuando había poca gente y mucho silencio. 

No sé si esta masificación es buena o mala para la librería (tan solo con las visitas hacen una buena caja, eso os lo puedo asegurar) pero sí que sé que, desde luego, ninguna de las personas que han contribuido a lo largo del siglo de vida que lleva estando en pie, imaginó jamás que este sitio podría llegar a llenarse tanto. No me arrepiento de haber entrado, porque  realmente es una librería con mucha historia y te traslada a otro tiempo, pero me da mucha pena el que la gente simplemente entre para hacerse fotos. 

Eso sí, es bonita para rato. 

28/8/16

El paraíso está en los libros

Una de las abarrotadas estanterías de Tuuu Librería. Imagen cortesía de YOOU
Cuando uno cruza por primera vez el umbral de Tuuu Librería, se queda un instante clavado en el sitio, sin poder reaccionar. La imagen, desde luego, es abrumadora. Cientos, tal vez incluso miles de libros le rodean a uno. Por todas partes. Se mire donde se mire, siempre hay un libro esperando a ser adoptado. Enormes estanterías que van desde el suelo hasta el mismo techo, pilas de libros por el suelo o montañas en precario equilibro que parece que, con tan solo mirarlas, se van a caer. Y la sensación de que una pequeña parte de esas pequeñas joyas, dejará en un rato de formar parte de esa comuna literaria y pasará a formar parte de la estantería de uno, tal vez, incluso en nuestra mesilla de noche. Y es que, para un amante de los libros, entrar en Tuuu Librería es lo más parecido a entrar en una especie de Edén terrenal.

El creador de este paraíso para los lectores es Alejandro de León, un joven que, a sus 27 años, fundó la ONG YOOU, una empresa destinada a acabar con la pobreza mediante la educación. Uno de los proyectos de la ONG es precisamente esta librería, situada en el centro de Madrid, y que se basaba en una iniciativa que ya existía en EEUU, The Book Thing, cuya idea era que se pudiesen coger libros sin tener que dejar nada a cambio. “The Book Thing”, nos cuenta Natalia Arbós, coordinadora del Centro Chamberí, “surgió a raíz de que los profesores universitarios considerasen que el tiempo que las bibliotecas les prestaban los libros era insuficiente. Necesitaban más tiempo y entonces, con ayudas del gobierno montaron la empresa. A Alejandro le gustó la idea, la trajo a España y la modificamos para que funcionase y fuese sostenible”.

El Centro Chamberí, ubicado en Alonso Martínez.  Imagen cortesía de YOOU
El mecanismo de esta librería es sencillo: la gente lleva los libros que quiere donar (han llegado a recibir donaciones de hasta 3000 libros) para que los demás puedan llevárselos al precio que estimen oportuno. Natalia explica que “Con ese dinero lo que hacemos es mantener los centros y con el excedente, si es que hubiere, que no es el caso, abrir nuevos espacios. Sí que nos gustaría seguir expandiéndonos por toda la geografía española pero ahora mismo no es probable”.

El hecho de formar parte de una ONG más grande hace que su actividad no solamente se limite a regentar las librerías, sino que también están inmersos en proyectos de colaboración con otros países, principalmente de Sudamérica y África, en su constante lucha por romper el círculo de la pobreza mediante la educación. “Acabamos de hacer un envío de diccionarios al Congo. Hace dos meses hicimos otro a México y hace un mes mandamos también diccionarios y libros infantiles a Guinea” contaba Natalia. “Siempre que la economía lo permite, puesto que los aranceles y todo eso es muy caro, mandamos libros”.

¿Cultura moribunda?

Tratar de motivar a la gente a que lea es una tarea complicada. Según datos del CIS, el 35% de los españoles no leen nunca o casi nunca, y, de acuerdo con Natalia, el hecho de que en la escuela se obligue a leer a los niños no ayuda. “La obligatoriedad al final lo que consigue es el efecto contrario, que los jóvenes rehuyan por completo de la lectura. A lo mejor verlo como un premio lo hace muchísimo más interesante. Y sobre todo, lo que tienen que hacer es leer los padres, que son los que dan el ejemplo”.


Otra de las abarrotadas estanterías de Tuuu Librería. Imagen cortesía de YOOU

Desde la librería, sin embargo, son positivos respecto al futuro de la cultura y la prueba de ello es que no dejan de estar inmersos en tareas que la fomenten. Ya sea desde la lectura, el cine (cuentan con un servicio de ‘venta’ de películas al igual que el de los libros) o mediante cursos, talleres o presentaciones de libros. Y aunque su rango de acción se limita a un círculo más independiente como pequeñas editoriales o gente que se ha autopublicado y quiere hacer su presentación para los amigos, “si quiere venir un escritor grande que le  apetece no le vamos a poner ninguna cortapisa tampoco” recalca Natalia.

Iniciativas como la de Tuuu Librería parecen ser la solución a esa “crisis en la cultura” que muchos pronostican. Aunque, según Natalia, no se trata de una crisis, sino que, simplemente, el sector cultural está pasando por una de esas ‘malas rachas’. “Década tras década, época tras época, siempre ha habido puntos más bajos. La cultura está siempre en crisis pero nunca moribunda”.