30/9/16

Lo que Batman nos enseñó sobre la moral

Batman, un personaje de DC cómics creado por Bob Kayne y Bill Finger
En días como estos en los que tanto se habla de valores, se tiende a ver aquello que subyace en todo lo que nos rodea. Y es que no hay nada más plagado de mensajes que la cultura popular. Anuncios, películas, arte, libros… todo se hace con un propósito: impresionar, provocar, relajar, homenajear y una larga lista de verbos que al final, conforma lo que somos. Uno de esos elementos de la cultura popular, con el que han crecido (y siguen creciendo) cientos de miles de personas son los cómics. Las historias de superhéroes y supervillanos siguen estando hoy en día tan presentes en nuestro imaginario colectivo como lo estuvieron en el momento en el que salieron. Es cierto que hoy en día los niños no corren al quiosco cada fin de semana ávidos de las nuevas aventuras de su héroe favorito, y sin duda, el abanico de superhéroes dispuestos a atrapar a los jóvenes con sus historias ha descendido (al menos en nuestro país donde, según la ilustradora Ana Galvañ “no hay industria del cómic”). Y sin embargo, lo bueno que tiene este sector es que es capaz de reinventarse para atrapar a más y más público. Y si no que se lo digan a Raquel Córcoles, aka Moderna de Pueblo.

Pero si hay un tipo de cómics en el que más importan los valores morales es en el de los superhéroes, aquellos personajes ya sean o no de origen humano, que siempre tienen alguna capacidad superior a la del resto de las personas y buscan hacer el bien de manera desinteresada, aunque trabajan al margen de la ley. Lo único que quieren es hacer justicia, aunque cada uno tenga su propia concepción de un término tan amplio como este. 

Si se trata de reflexionar sobre la justicia, uno de los personajes más interesantes para hacerlo es Batman. El propio personaje nace a raíz de ese concepto y de sus límites. Esto se ve muy bien en Batman Begins, la primera película de la trilogía de Christopher Nolan, en la que, tras el entrenamiento que Bruce lleva a cabo en la Liga de las Sombras de la mano de Ra’s al Ghul, como ‘prueba final’ se le pide que mate a un criminal. Sí, es un criminal, pero ¿de verdad la justicia se basa en el ojo por ojo? Para Batman, desde luego, no. Y como esa escena, hay muchas otras. Cuando en el cómic Silencio, Batman tiene la posibilidad de matar al Joker, al mismo Joker que en su día asesinó a Robin y dejó tetrapléjica a Batgirl, no lo hace. ¿Por qué? Porque ahí está el detective Gordon para recordarle que sus modelos de conducta y sus principios son los que le definen. Y ahí queda, a las puertas de matar a su enemigo.  

Batman es uno de los supehéroes más interesantes para analizar y uno de los más profundos psicológicamente hablando. En primer lugar porque no tiene ningún poder especial más allá de una enorme inteligencia y mucho dinero (la revista Forbes estimó que la fortuna de Bruce Wayne era de 9,2 mil millones de dólares) y en segundo lugar porque la capacidad de superación del multimillonario es grandiosa. Por ello, aquí dejo cinco lecciones de Batman que harían del mundo un lugar mejor: 

1- ¿Por qué caemos? Para aprender a levantarnos (Batman Begins. 2005): Errar nos lleva a ser mejores personas. Y es que la mejor forma de aprender algo y que se nos quede grabado a fuego en la mente no es memorizándolo sino, sencillamente, haciéndolo mal. Bruce Wayne es tan humano como cualquier otro, de manera que aprende de sus errores como el resto de los mortales. Ojo que aprender de los errores no implica olvidarlos y a otra cosa. De hecho, Batman está continuamente atormentándose de todos los errores que ha cometido (salir de la ópera con sus padres, dejar que Jason Todd fuese Robin pese a saber que estaba pasando por una mala época tras la muerte de sus padres…). Atormentarse, no nos va a llevar a ser mejores personas. Pero tener presente un error es la mejor forma de evitar que se vuelva a repetir. 

2- La justicia es armonía. La venganza, satisfacción personal (Batman Begins, 2005): Justicia y venganza son cosas distintas. Como ya ha salido antes, el ojo por ojo no lleva a ninguna parte, salvo a nuestra degradación como personas. Pero, ¿y si las consecuencias legales de un acto en cuestión (un asesinato, por ejemplo) no se ajustan en absoluto al crimen cometido? ¿Y si la ley no lleva a la armonía?  Eso nos lleva al punto...

3- Eso es ley, no justicia (Una muerte en la familia, 2009): La ley no siempre implica justicia. Aunque el objetivo de la ley sea impartir justicia, la ley no siempre es justa. En el pasado hubo leyes que eran claramente discriminatorias o incluso injustas (las leyes que prohibían a los judíos cosas tan simples como poseer una bicicleta o viajar en coche). De igual modo, una ley que en algunas situaciones puede ser justa, en otras no. Las diferencias entre ambos términos son sutiles pero importantes. En este punto es cuando uno tiene que preguntarse qué vale más, si la ley o la justicia. Bruce Wayne cree que lo que realmente vale es lo segundo, aunque trate de adscribirse en la medida de lo posible a lo primero.

4- Todo acto conlleva responsabilidades que hay que acatar.  No he encontrado una frase concreta que defina esto, pero se ve en todas y cada una de las actuaciones de Batman. Es curioso que, pese a lo que se podría esperar de un joven rico y multimillonario, Bruce Wayne es consciente de que todo acto conlleva una serie de consecuencias y de obligaciones. Por ejemplo, volviendo a Una muerte en la familia, Batman se debate entre si quedarse ayudando al joven Jason o partir para tratar de desbaratar los planes del Joker. El no quedarse con Jason acaba significando la muerte del joven, pero, si no hubiese partido para desbaratar los planes del Joker, cientos de personas habrían muerto. Y lo mismo ocurre en casi todos sus cómics. Por ejemplo, en Torre de Babel, Batman decide recopilar información de todos los puntos débiles de los miembros de la Liga de la Justicia. Pese a que sabe que es información delicada, no se lo comenta a ninguno de sus compañeros. El robo de los secretos de los demás acaba generando desconfianza en sus compañeros y Batman es expulsado de la Liga. Una decisión que acata sin quejarse. 

5- Un héroe puede ser cualquiera (Batman, el caballero oscuro. 2008). Todos podemos hacer algo bueno para cambiar el mundo. No hace falta ser alguien especial para ser un héroe (o una heroína). Hay una multitud de pequeños gestos que podemos hacer para cambiar el mundo y cientos de miles de maneras en las que podemos ayudar a la gente: desde ofrecer ayuda desinteresada a alguien desconocido hasta apoyar un proyecto que está empezando. Bruce Wayne no tiene, como ya hemos dicho, ningún poder especial más allá de su dinero. Son sus actos lo que le definen (como le dice Rachel en Batman Begins). Y nuestros actos pueden hacer que cambien muchísimas cosas. 

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